En occidente el cultivo de camarón está dejando de ser exclusivo de los hombres, las mujeres ganan terreno. LA PRENSA/ M. VALENZUELA

Camarón de cultivo da un salto

Ataviada en una falda larga, camisa de mangas hasta las manos y con un sombrero que cubre parte de su rostro del sol, Victoria Vidaurre sube a una pequeña lancha en uno de los estanques donde se cultivan camarones para verificar la temperatura del agua.

Ataviada en una falda larga, camisa de mangas hasta las manos y con un sombrero que cubre parte de su rostro del sol, Victoria Vidaurre sube a una pequeña lancha en uno de los estanques donde se cultivan camarones para verificar la temperatura del agua.

Son más de las 11:00 de la mañana y los 33.7 grados centígrados preocupa a Vidaurre porque el calentamiento de las aguas es una amenaza para el desarrollo de las larvas de camarón de cultivo de la Cooperativa Lucrecia Lindo, en Puerto Morazán, Chinandega.

Pero Vidaurre, vicepresidenta de la cooperativa, junto con sus 15 socias, pone en práctica el manejo de la siembra de camarón aprendido en los últimos 18 meses para ayudar a las larvas a sobrevivir.

En la próxima cosecha se espera obtener unas dos mil libras de camarón por hectárea, un crecimiento importante ya que hace cuatro años la producción era de quinientas libras por hectárea.

“No alimentar mucho a las larvas porque le causás daño y porque contaminás el ambiente, es de las buenas prácticas que aprendimos de esta gran experiencia de trabajar con una empresa ancla”, dice.

La Cooperativa Lucrecia Lindo, junto con otras cinco y dos granjas familiares integran la Asociación de Pequeños y Medianos Acuicultores de Nicaragua (Apemac), que están en el modelo de empresas anclas.

Empezaron con el programa Empresas y Empleos de la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (Usaid). Al finalizar Empresas y Empleo a inicios de 2013, el proyecto de empresas ancla lo continúa la Asociación de Productores y Exportadores de Nicaragua (APEN).

Serviconsa, una de las principales productoras y exportadoras de camarón de Nicaragua, que pertenece al grupo español Pescanova, es la empresa ancla de las cooperativas de Apemac.

La preparación técnica de las productoras artesanales la recibieron de los especialistas en laboratorio, biólogos y asesores en camaronicultura contratados por la APEN.

Apemac lo integran más de cuatrocientos miembros y el cuarenta por ciento son mujeres. La asociación genera más de 140 empleos permanentes en las granjas y una cifra similar en época de cosecha del camarón.

Vidaurre explica que previo a entrar al programa, la cooperativa Lucrecia Lindo logró en 2008 un préstamo de un millón de dólares de Serviconsa, utilizado para reconstruir la granja que fue destruida por el huracán Mitch en 1998.

Con el dinero construyeron las pilas divididas en siete estanques, compraron lanchas, los insumos y usaron otra parte en capital de trabajo.

“Con la cosecha de 2012 logramos pagar toda la deuda y todavía nos quedamos tres mil dólares de ganancias”, afirma.

Para 2013, la cooperativa entra al modelo de empresa ancla con Serviconsa de la mano de Empresas y Empleo, y posteriormente con APEN.

RESULTADOS

Juan Manuel Sánchez, director de operaciones de APEN, explica que con el modelo de cadenas de valor de empresas anclas se impulsó en el país con granjas camaroneras, productores de chía, talleres de rosquillas, centros de acopio de leche y productores pecuarios.

“Con estas seis cooperativas en Puerto Morazán, diseñamos el esquema asociativo con la empresa ancla Serviconsa, y tienen una relación comercial estable y producen un camarón con la calidad para salir a los mercados internacionales”, refiere Sánchez.

El esquema incluye la asistencia técnica para ayudar a incrementar la productividad, la calidad del producto y equipar a las cooperativas de laboratorios para los análisis de aguas, las pruebas patológicas para prevenir enfermedades en el camarón.

El proyecto finalizó oficialmente en abril de 2015. En APEN buscan financiamiento con otros cooperantes para ampliar el modelo de asociatividad con más productores y los resultados del proyecto de Apemca son la mejor presentación.

“Ellas (las de Lucrecia Lindo) han pasado de una producción de cuatrocientas y quinientas libras de camarón por hectáreas a unas dos mil libras por hectáreas”, afirma Sánchez.

Datos de APEN sostienen que el volumen de camarón de las seis cooperativas en Puerto Morazán representa actualmente “hasta un veinte por ciento de la producción de Serviconsa”, que en promedio es de cuatro mil toneladas anuales.

NO SE RINDIERON

El recorrido de las mujeres de la Cooperativa Lucrecia Lindo ha sido largo. El huracán Mitch de 1998 les frenó el despegue económico al matarles más de siete millones de larvas de camarón.

“Perdimos lanchas, motores, todo, todo… nos sentíamos desorientadas”, recuerda Vidaurre.

Cuando surgieron en 1987 eran 36 mujeres, todas amas de casa que lucharon contra una sociedad que no aceptaba verlas como productoras artesanales de camarón, por ser una actividad dominada por hombres.

Las 16 socias actuales sonríen al ver las 116 pilas para el cultivo de camarón construidas en parte de las 91 hectáreas que tienen en concesión que son alimentadas por las aguas del Estero Real.

Aún con temor de que una sequía les baje los rendimientos, las productoras de la Cooperativa Lucrecia Lindo esperan una excelente cosecha.

“Claro que es rentable al punto que podemos contratar vigilantes, alimentadores, hoy ganamos un salario, en mi caso son cinco mil córdobas”, afirma Vidaurre.

Además les quedan utilidades por cosecha que ronda los mil dólares a las socias.

El siguiente paso de las mujeres productoras de camarón en Puerto Morazán es negociar directamente el producto en el exterior.

“Ya sabemos cuánto podemos producir, ahora es entrar a la comercialización como un producto con valor agregado, con su etiquetado”, dice Vidaurre.

Convertir el centro de acopio en Puerto Morazán en una planta de procesamiento es la meta para lograr el crecimiento de las cooperativas de camarón.

Que sean sostenibles

Juan Manuel Sánchez, director de operaciones de la Asociación de Productores y Exportadores de Nicaragua (APEN), dice que Usaid aportó quinientos mil dólares al programa total y la Asociación una contrapartida de 120,000 dólares.

Además del modelo de empresas anclas se impulsó la trazabilidad bovina con 120 ganaderos en Matiguás, Boaco y Chontales, y se asistió a diez empresas de diferentes sectores en obtener su certificación para exportar.

“El punto de estas alianzas es que sean sostenibles. Requerimos que los empresarios y productores continúen sin intervención del proyecto, sin embargo con APEN seguimos gestionando recursos para seguir fomentando el encadenamiento productivo para fortalecer al sector exportador”, dijo.

Producto clave

El camarón es uno de los principales productos de exportación de Nicaragua, dejando ingresos por 113.4 millones de dólares entre los tipos de camarón en 2014.

106.9 millones de dólares dejó en exportación el camarón de cultivo el año pasado, fue una reducción a los 150.3 millones de dólares generados en 2013.

6.5 millones de dólares en camarón de mar exportado se obtuvo en 2014, un monto mayor a los cinco millones de dólares de un año antes.

Boletin Economía Camarón de cultivo archivo

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