El férreo control de las divisas en Venezuela ha provocado devaluaciones encubiertas del bolívar. LA PRENSA/BLOOMBERG

Prefieren deuda y no bolívares

El deterioro económico de Venezuela está llevando empresas a la quiebra, dejando las estanterías de las tiendas vacías y anulando el poder adquisitivo de los trabajadores. Pero a MasterCard Inc. le está yendo muy bien.

El deterioro económico de Venezuela está llevando empresas a la quiebra, dejando las estanterías de las tiendas vacías y anulando el poder adquisitivo de los trabajadores. Pero a MasterCard Inc. le está yendo muy bien.

Dos fuerzas poderosas están llevando a los venezolanos a volcarse cada vez más a las tarjetas de crédito en medio del caos: la inflación galopante y los delitos en alza.

La gente se apresura a gastar el dinero lo más rápido que puede, tratando de adelantarse a los aumentos de precios al consumidor que Bank of America Corp. estima que este año podrían alcanzar un doscientos por ciento. Sin embargo, dado que el aumento de la inflación diezmó el valor de la moneda venezolana, comprar con efectivo exigiría acarrear un fajo de billetes de cien bolívares del tamaño de un ladrillo, no precisamente una buena idea en un país que tiene la segunda tasa de homicidios más alta del mundo.

“Estamos ampliando nuestra participación en el consumo de las familias, desplazando al efectivo, pese a que dichas familias tal vez estén consumiendo lo mismo o inclusive menos”, dijo en una entrevista en su oficina de Miami Gilberto Caldart, responsable para América Latina de MasterCard, la segunda red de pagos más grande del mundo. “Esa es la paradoja”.

Pese a mostrarse reacio a ahondar en detalles, Caldart dijo que el negocio venezolano de la empresa está creciendo del mismo modo que el resto de sus actividades latinoamericanas, una declaración sorprendente teniendo en cuenta la profundidad de la recesión del país.

VENTAJAS EN MEDIO DE CRISIS

La compañía con sede en Purchase, Nueva York, continúa, naturalmente, enfrentando el problema de sacar las ganancias del país que controla firmemente su reserva menguante de dólares a través de un laberinto de restricciones cambiarias.

Dichos controles empujaron a irse a otras multinacionales: Air Canadá dejó de volar al país sudamericano; el gigante de los productos de consumo Clorox Co. también se retiró; y Ford Motor Co. realizó un ajuste del valor de su negocio local a cero.

No obstante, MasterCard también cuenta allí con una ventaja. Caldart dijo que la empresa obtiene dólares, no bolívares, por algunas de las comisiones que cobra a los bancos por cada transacción con tarjeta de crédito. Mateo Lleras, portavoz de MasterCard, se negó a proporcionar un desglose específico de ingresos.

American Express Co., uno de los principales competidores de MasterCard en el país, junto con Visa Inc., también cobra comisiones en dólares, según Marina Norville, portavoz de la empresa.

-7%
Espera el Fondo Monetario Internacional que sea la contracción económica de Venezuela este año, luego de una caída del 4 por ciento en 2014.

Devaluación constante

El valor de los bolívares de MasterCard cautivos en el país disminuye rápidamente. Desde que el presidente Nicolás Maduro, sucesor del difunto Hugo Chávez, presentó un nuevo mercado cambiario en febrero para dar a los venezolanos un mayor acceso a dinero en efectivo, el bolívar se desplomó 74 por ciento frente al dólar.

MasterCard puso a prueba recientemente una cobertura no convencional para proteger el valor de esos bolívares. Tomó un préstamo bancario en moneda local y luego utilizó el efectivo para comprar propiedades, cuyo valor en Venezuela se fija normalmente en dólares. “Lo que ocurre cuando hay una devaluación de esa moneda, del bolívar, es que se tiene que devaluar el activo monetario, el préstamo, y eso da una ganancia”, dijo la directora financiera, Martina Hund-Mejean, a analistas en una videoconferencia de presentación de resultados.

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