Cuando empieza una relación y se observa en uno de los dos unos celos fuera de lo común, no hay que engañarse de ninguna manera creyendo que esa persona lo cela porque lo ama con locura.
Una manifestación de celos nunca se debe aceptar como algo normal o tolerable. Tarde o temprano esos celos desmedidos e infundados destruirán la relación, o lo que es peor, ocasionarán serios problemas de violencia doméstica y convertirán el romanticismo en una historia de terror.
Un hombre celoso o una mujer celosa empezarán por desconfiar de su pareja y poco a poco la relación se convertirá en un campo de batalla donde la comunicación y el diálogo estarán ausentes.
Los celos pueden llegar al extremo de que él o ella le prohibirán a su pareja salir sola, hablar con sus amigos y amigas, arreglarse, vestirse bien y hasta trabajar pensando que le puede ser infiel en el trabajo. Una persona con celos enfermizos acecha a su víctima constantemente y hace la vida imposible para él y para su pareja. El consejo no es el enojo, sino decir lo que está bien y lo que está mal.
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