Cientos de fieles recibieron entre lágrimas, fe y devoción la Reliquia del papa San Juan Pablo II, que visitó en dos ocasiones Nicaragua. La Catedral Metropolitana de Managua fue el escenario donde muchos doblaron sus rodillas ante la gota de sangre del pontífice para poder contar con su intercesión ante Dios y pedir no solo por salud, sino por la paz y libertad, tomando en cuenta los mensajes que ese hombre santo le dejó al mundo.
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