En la cumbre frente al micrófono, “Chocolatito” tenía la convicción sincera de pelear hacia el éxito. Una realidad inamovible: el reto no es Sosa, es el contrato con HBO. Sin pelear noqueó las dudas, si acaso existían. Román no está nervioso, está emocionado, es un volcán de placenteras sensaciones. “Agradezco a Dios y le dedico mi pelea a mi familia y a mi pueblo”, indicó.
El joven humilde habló ayer con una sonrisa entre las fieras. A su derecha estaba Gennady Golovkin y a la izquierda Willie Monroe (estelaristas). Édgar Sosa no se vio como un rival a determinar.
“Estoy fuerte, ya conocen mi objetivo del nocaut, hoy (ayer) que vi a Sosa me pareció que se está cuidando mucho, él viene preparado porque sabe de mi peligrosidad. Pero eso a mí no me impresiona, me alegra por el muchacho, porque eso indica que ha tenido el compromiso que requiere una velada de esta magnitud”, explicó “Chocolatito”.
Tony Walker, representante de HBO, se dirigió a los peleadores acerca de la importancia que tiene la pelea semiestelar.
“HBO tiene 17 años de no montar un combate de categorías pequeñas y su combate lo verán en 120 países. Ahí pasó Humberto González y Michael Carbajal y esperamos que el brillo de cada uno de ustedes sea intenso para que proyecten su categoría”, expresó.
Los invitados especiales de la función serán Michael Carbajal y Humberto “La Chiquita” González, como parte del impulso de HBO de los pesos pequeños.
Terminada la conferencia, Román González se dirigió al entrenamiento de la tarde para salir en 112 libras. Hoy el tricampeón hará un entrenamiento público en el gimnasio de Freddie Roach en Hollywood, mañana tiene planeado quedarse en la habitación para mantener el peso y el viernes será el pesaje oficial en El Forum, lugar donde será la pelea.
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