¿Por qué es tan baja la productividad en Nicaragua?

Para definir una estrategia nacional orientada a lograr un incremento sostenido del ingreso per cápita a lo largo de varias décadas consecutivas, resulta esencial partir de una comprensión lo más clara posible de las razones que explican el bajo nivel, y la sistemática declinación, de la productividad media.

Para definir una estrategia nacional orientada a lograr un incremento sostenido del ingreso per cápita a lo largo de varias décadas consecutivas, resulta esencial partir de una comprensión lo más clara posible de las razones que explican el bajo nivel, y la sistemática declinación, de la productividad media.

Con frecuencia se apunta al hecho de que las empresas más grandes del país que operan en distintos sectores y rubros (minería, caña de azúcar, maní, energía, comunicaciones, comercio y turismo) han implementado todo tipo de estrategias de racionalización y modernización tecnológica.

Dichas estrategias, con toda seguridad, les han permitido incrementar sus niveles de productividad; pero, pese a ello, la productividad media de nuestra economía ha mantenido su tendencia declinante. Si la economía creció en promedio 4.5 por ciento por varios años y el empleo total creció en promedio siete por ciento, la conclusión es inevitable: la productividad declinó.

La razón de esta aparente paradoja debería resultar obvia: la productividad media de la economía es una media ponderada, siendo el factor de ponderación la participación porcentual de las diferentes actividades en el empleo total. Desde esta óptica, lo relevante es que las actividades en las cuales tienen un peso decisivo las empresas más grandes muestran una participación extremadamente reducida en la generación de empleo.

Las propias estrategias de racionalización y modernización de las grandes empresas (en el contexto de actividades que con frecuencia son intensivas en capital, cuyos encadenamientos son limitados, y/o cuya elasticidad-ingreso de la demanda no es necesariamente alta) elevan su productividad individual, pero restringen su capacidad de generar empleo. Por esta razón la fuerza de trabajo nicaragüense, que está creciendo con inusitada rapidez como resultado del bono demográfico y de género, sigue siendo absorbida, en siete de cada diez casos, por empleos precarios e informales, de muy baja productividad, que representan básicamente empleos creados por la propia población para sobrevivir.

A su vez, el hecho que en nuestra economía el empleo sea predominantemente de muy baja productividad, y siga creciendo abrumadoramente en este tipo de actividades, tiene como resultado que la productividad media experimente una masiva presión a la baja, y decline.

Cuando usted analiza los sectores de la economía con mayor contribución al empleo ve que en ellos la generación de empleo informal —definido según el criterio de productividad— representa porcentajes altos: 85 por ciento en el comercio, 77 por ciento en el sector agropecuario, 67 por ciento en los servicios personales y domésticos, 66 por ciento en la construcción, e incluso 53 por ciento en la industria manufacturera.

Si se considera que estos sectores generan casi el 84 por ciento del empleo, se comprenderá mejor por qué el empleo informal representa alrededor del setenta por ciento del empleo total (y el porcentaje de empleo informal se ha incrementado en las últimas décadas); por qué la productividad media es tan baja; y por qué, al continuar el empleo creciendo fundamentalmente en estas actividades, la productividad media declina o se estanca, a pesar de los esfuerzos de modernización tecnológica aislados que puedan realizarse.

Los países que han alcanzado niveles de productividad e ingreso per cápita muy altos partieron, todos, al igual que Nicaragua, de una especialización productiva inicial en un número reducido de actividades, principalmente vinculadas al sector agropecuario —el cual dada su reducida productividad generaba la mayor parte del empleo— y en menor medida, al comercio y los servicios y algunas actividades manufactureras sencillas.

Sin embargo, evitaron quedar entrampados en un círculo vicioso de baja productividad y bajo ingreso per cápita rompiendo esta limitada especialización y diversificando su estructura productiva y exportadora, de manera sistemática, hacia nuevas actividades dinámicas, caracterizadas por un cada vez mayor contenido tecnológico, rendimientos crecientes, mayor densidad de encadenamientos, y elevada elasticidad-ingreso de la demanda. Desde este punto de vista la capacidad de generar constantemente nuevas actividades dinámicas, que absorban porcentajes crecientes del empleo, se encuentra en el núcleo mismo del desarrollo exitoso.

A contrario sensu, si usted se pregunta por la razón más profunda del circulo vicioso de empleos precarios-baja productividad-bajo ingreso per cápita que exhibe Nicaragua, la respuesta podría encontrarse en el hecho de que la estructura productiva y exportadora del país no se ha diversificado mucho, comparada con la de medio siglo atrás.

*Economista

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COMENTARIOS

  1. Oscar
    Hace 11 años

    Muchas gracias sr.Acevedo, excelente y muy acertado análisis. Indudablemente que tiene razón, pero cualquier cambio para mejorar, la estructura productiva del pais,pasa por un aspecto político: la salida de Ortega, su corte y la desandinización del aparato gubernalmental. Si esto no sucede, no hay salida posible.

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