La variedad adecuada es fundamental para el buen desarrollo de los pastos. LA PRENSA / ARCHIVO

Mal manejo daña potreros

Aunque el pasto es un cultivo permanente en cada verano, miles de reses sufren la escasez de este alimento natural. Esto obliga a los productores a buscar alternativas, que aunque solucionan la escasez, elevan los costos de producción.

Aunque el pasto es un cultivo permanente en cada verano, miles de reses sufren la escasez de este alimento natural. Esto obliga a los productores a buscar alternativas, que aunque solucionan la escasez, elevan los costos de producción. Y cuando se carece de recursos para elegir estas opciones, el ganado pierde peso y la consecuencia inmediata es la reducción de la producción, ya sea de carne o de leche.

Los ganaderos locales atribuyen este panorama repetitivo de cada temporada seca a la falta de recursos —por los bajos precios y la escasez de financiamiento bancario— para invertir en prácticas adecuadas que aseguren la vida útil de los potreros.

“Establecer un potrero cuesta unos diez mil córdobas por manzana y ningún ganadero quiere perderlo… todos queremos tener las fincas bien atendidas pero no hay créditos entonces de dónde agarramos los recursos, por eso insistimos en la necesidad de los créditos y en que nos paguen mejor nuestra producción”, afirma Salvador Castillo, presidente de la Federación de Ganaderos de Nicaragua (Faganic).

Y alega que al no tener dinero el productor muchas veces permite el sobrepastoreo (el ganado come el pasto hasta la raíz), o que llegue la época seca y dañe el potrero. “Entonces cuando comienza a llover la maleza crece y le gana al pasto”, expone Castillo.

EFECTO DE UN MAL MANEJO

Pero especialistas extranjeros aseguran que esto no es provocado por la falta de financiamiento o los bajos precios, sino simplemente consecuencia de un mal manejo de este cultivo y de inversiones inadecuadas porque los ganaderos se dejan llevar por la publicidad en lugar de buscar la información adecuada.

“Los ganaderos deben buscar pasturas tropicales que duren al menos cuarenta años. Esto se consigue con el mantenimiento, manejo, abono y adecuados. Pero muchas veces los ganaderos invierten en tecnologías que no necesitan”, asegura Leovegildo Lopes de Matos, especialista en nutrición de rumiantes de la Empresa Brasileña de Investigación Agropecuaria (Embrapa), que visitó el país recientemente para participar en el Primer Congreso sobre Manejo, Producción y Conservación de Forrajes organizado por Escasan.

Entre las tecnologías que los ganaderos locales no necesitan usar están las grasas sobrepasantes (alimentos elaborados a base de ácidos grasos que se utilizan como fuente de energía) y los minerales quelatos o quelatados.

“Son muy caros, por eso en Brasil no se utilizan. Pero hay algunos casos en los que el ganadero ama tanto a sus reses que invierte los valores. Paga más por tecnologías para alimentar al ganado que por alimentar a su familia. Los minerales quelatos son más caros que los inorgánicos que se agregan a la leche en polvo para recién nacidos”, afirma Lopes de Matos.

Lo único que se necesita para alimentar adecuadamente al ganado es producir una adecuada variedad de pasto tropical en las fincas y la suplementación de minerales a través de la sal y otras formulaciones. “Y no una finca que utilice productos fabricados en el medio urbano. Porque el medio rural debe suplir al urbano y no a la inversa”, sostiene Lopes de Matos.

ROTACIÓN ADECUADA

El manejo adecuado radica simplemente en dividir los potreros y poner el ganado a comer en esa parcela cada 25 o 28 días o cuando el pasto tenga unos setenta centímetros de altura.

“No como hacen algunos que meten el ganado cuando el pasto tiene entre cuarenta y cincuenta días porque creen que entre más alto está es mejor y eso no es así. El pasto maduro pierde cualidades nutritivas. A los 25 días tiene 12 por ciento de proteínas y maduro solo tiene el siete por ciento de proteínas. Creer que entre más alto da más rendimiento es un error”, explica Alberto Takashi, investigador de la empresa Matsuda de Brasil, que también participó en el congreso de Escasan.

Además no se debe permitir que el ganado (al comer) lo baje más de 15 centímetros, ya que con esta altura se garantiza que entre 25 y 28 días recupere la altura y calidad necesaria para que el ganado vuelva a esa parcela. Y a lo largo del año debe aplicarse al menos dos quintales de urea por manzana, detalla Takashi.

Los especialistas también refutan la excusa de que el bajo precio que reciben por la producción de carne o leche provoque el daño a los potreros y la escasez de pasto. Y recuerdan que el pasto es el alimento más barato.

“En todo el mundo los productores lloran por los precios, sin importar cuál sea este. Pero el problema no es el precio sino los costos de producción. En el caso de Nicaragua los precios de la leche son muy buenos, superiores a los de muchos países del continente”, alega Lopes de Matos.

Estiman que el productor debe asumir que es el mercado de pago el que define lo que se tiene que suministrar al hato. Su moneda se llama leche o carne, si va a comprar embriones u otros insumos tiene que calcular cuántos litros de leche o kilos de carne tiene que producir para pagarlos.

“Lo que pasa es que los ganaderos se dejan llevar por la propaganda, porque el marketing descubrió hace muchos años que en el bolsillo del ganadero hay mucha plata y que le gusta gastarla en su ganado porque se imaginan que lo está beneficiando. Y en realidad muchas veces benefician al rebaño, pero en perjuicio de su economía y la de su familia”, advierte Lopes de Matos.

ELEVAR CONSUMO

Aunque reconoce que es muy bueno que las exportaciones de leche y sus derivados crezcan cada año, Leovegildo Lopes de Matos, especialista en nutrición de rumiantes de la Empresa Brasileña de Investigación Agropecuaria (Embrapa), advierte que este incremento no puede ser detrimento del consumo local. Por lo que insta al sector y a las autoridades a trabajar juntos para incrementar el consumo interno (ochenta litros anuales per cápita) que es uno de los más bajos del continente.

HAY QUE GUARDAR PARA EL VERANO

Los productores deben aprender que durante el verano las condiciones para el crecimiento del pasto no son óptimas, por lo que deben aprender a producirlo en grandes cantidades durante el invierno. “No se pueden estar peleando con el verano porque siempre van a perder. Hay que producir en invierno para guardar para el verano”, dice Alberto Takashi, investigador de la empresa Matsuda de Brasil.

También insiste en que además de ser el alimento más barato para el ganado una inversión mínima garantiza una larga vida útil de los potreros y buenos niveles de productividad.

“Cuando la productividad baja es señal de que el pasto ya no está proporcionando los requerimientos nutricionales que el animal necesita y es momento de renovar la siembra del pasto”, explica Takashi.

Boletin Economía Economía ganado archivo

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COMENTARIOS

  1. Manuel Arce R
    Hace 11 años

    Muy buen articulo, hablamdo de la realidad del ganadero Nica, la cerdad es que tenemos qie ser mas productivos y con los recursos que cada finca toene a su alcanse.
    Felisito a la casa que trajo a los tecnicos de Embrapa, nesesitamos mas informacio y de facil acceso.

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