Luis Enrique Calderón comenzó de niño remedando los gestos y formas de caminar de sus compañeros de clase, vecinos o profesores. Luego se enteraría de su capacidad de imitar voces. Y más tarde decidió sacarle provecho a sus dotes y hacer carrera como imitador. Ahora, después de 25 años como comediante, anuncia su retiro definitivo. Su andar ha sido cansado, hasta ahora tiene en su repertorio a 53 personajes, en su mayoría nacionales y de la clase política, que ha tomado como una forma para criticar al poder y la corrupción. Todo tiene su final, tituló la gira de shows de este 2015, que asegura será la última. Luis Enrique Calderón, quien pronto cumplirá 51 años, cuenta cómo ha sido su trayectoria, la relación que tuvo con las personalidades que imitó y las dificultades que pasó para conseguirlo.
¿Siempre supo cómo imitar personas?
No. Yo estaba solo en la casa cuando lo descubrí. Fue en 1979. Comencé a imitar a Daniel (Ortega), Tomás Borge y a Humberto Ortega, esas son las voces más fáciles que me han salido. Después, en mesas de tragos con amigos me ponía a narrar juegos de beisbol con las voces de Carlos Reyes Sarmiento, Enrique Armas, Edgar Tijerino. Me di cuenta que podía hacer más y más. Ahora este espectáculo se ha presentado en todo el país, Estados Unidos y Costa Rica.
¿Recuerda cómo empezó todo?
Empecé a hacer shows un día cercano al 19 de julio en 1990. Fue sin disfraces, solo con las voces. Estaba en una fiesta de 15 años y después que tocaron los músicos, me puse a molestar ahí, con un micrófono, de casualidad estaba el gerente general de un hotel, que me contrató.
¿Y cómo fue el primer show?
Fue con ese señor que te digo que me contrató. Ese día se llenó por un accidente muy cómico. Había una manta que decía: “Luis Enrique en vivo” y en su apogeo estaba Luis Enrique, el salsero (risas). La gente buscaba los músicos, pero se quedaron a escucharme, los hice reír y gustó.
Su trayectoria ha sido solo de éxitos…
Gracias a Dios he recibido el apoyo de los gobiernos, aunque hasta el momento de este no (sonríe). Pero sí, yo ya soy historia en este país. No porque esté muerto ni porque esté acabado, sino por la historia que hice. Soy el único que ha recreado a 15 o más personajes en una noche, por eso creo que estos 25 años con los 51 que voy a cumplir es un buen momento para retirarme.
¿Por qué decidió desarrollar humor político? ¿Fue casualidad o elección propia?
Fijate que… es primera vez que me hacen esta pregunta. ¿Por qué político? Recordá que de los noventa para acá este país se politizó de una manera impresionante. Había material suficiente. El primer personaje internacional que imité fue un cantante, y atrevidamente, porque era Juan Luis Guerra, pero sí, todos los personajes eran en su mayoría políticos. La temática fue en primer lugar para hacer reír a la gente y luego el interés por buscar cómo criticar el poder, la avaricia, la corrupción, la influencia.
Pero la política fue el centro de su show… ¿por qué?
Cuando vos sos artista en el escenario dejás de serlo afuera. Que te reconozcan como ese artista en la calle es una cosa, pero abajo dejás de serlo. Aquí abajo sos un ciudadano. Entonces las medidas económicas, sociales, políticas se sufren igual, no sufren los ladrones que roban, que se han enriquecido de la manera más vil, vulgar y degenerada, pero cuando se vive a coyol quebrado, coyol comido…
Era un sentir personal, entonces…
Es que, yo soy ciudadano. Tengo derechos constitucionales como todos los nicaragüenses y esa fue como una manera de protestar. Criticar lo que está malo. Muchos me decían: ¿por qué no decís lo que está bueno? Y pues porque lo que está bueno solo se ve para unos cuantos y lo que está malo nos perjudica a todos.
¿Tuvo una buena relación con sus personajes imitados?
Sí, sí. Con casi todos. Danilo Lacayo, Tijerino (…). A Daniel lo tuvimos vivo por 16 años de neoliberalismo, como le llama él. Ojalá que algún día reconozca eso (carcajada). En un par de ocasiones cuando lo busqué y logré hablar con él, pues… el hombre tiene buen sentido del humor. Daniel me ha patrocinado en un par de ocasiones, no estando en el poder, ahora quiero que me patrocine estando en el poder, un Alba-patrocinio ahí (ríe). Con Arnoldo Alemán igual, a ese le decía de todo y le valía, más bien me contrató para trabajar en radio La Poderosa un tiempo. Y una vez don Enrique Bolaños me llevó a la isla de Ometepe para inaugurar unas calles, casitas y escuelas. Y así hemos hecho a varios. Con los cantantes también me llevé muy bien. Luis Enrique Mejía Godoy, por ejemplo, me regaló todas sus pistas cuando le dije que lo iba a imitar. Eso fue un detallazo.
¿Qué efecto cree usted que han tenido sus presentaciones en estos 25 años?
Pienso que lo que he hecho en este tiempo ha servido para relajar a la gente y hacerlas pensar. Refrescar la memoria. Espero que haya servido para la nueva generación, que vean que sí se puede protestar, dar puntos de vista, sin necesidad de violencia.
Todo ha sido positivo…
Es que tiene que ser positivo, porque es la crítica a la corrupción, es la crítica a lo negativo. Sin embargo, he tenido la mala suerte de que hay gente que no sabe diferenciar o no entienden que esto es un arte, que yo no soy un político, no pertenezco a ningún partido de oposición. Y me toman así, principalmente la gente que está con este gobierno. No la del Gobierno como tal, pero sí la gente que está ahí abajo, que lo idolatra. Es increíble que le podés mencionar a su madre y no se enojan tanto como que le toqués a su líder político.
Y económicamente ¿le ha sustentado este show?
Económicamente aquí estoy, porque no me he muerto de hambre. Tenemos casa, aunque sea rentada, pero esto da para la renta, da para mantenernos. Solo los ladrones y los corruptos son los que tienen plata para vivir lujosamente. No pierdo la esperanza de tener algún día mi carro. En 25 años y no he llegado. Hay gente, en seis años tiene todo (ríe).
¿La gente le ha dicho que piensa que es millonario?
Uhhhh, sí. Pero qué bueno, porque como te ven te tratan (risas). Sí, pero se pasan dificultades. No tengo carro, no tengo casa, estuvimos pagando una casi cinco años y la perdimos. Pero bueno, ahí está el de arriba que nos debe tener preparado algo maravilloso. Tal vez algún día le dan un valor de verdad a los artistas, porque los artistas no tenemos seguro, estamos prácticamente desamparados.
Y ¿cómo es el Luis Enrique de abajo, el que no se sube a los escenarios?
Yo solo vivo pensando en el mañana, mañana, mañana. Mañana hay que pagar la luz, el alquiler de la casa ¿cómo voy a hacer? Y me ando inventando todo el tiempo. No soy un padre ejemplar ni marido excepcional, pero ahí estoy. Soy una persona de buen corazón, aunque suene feo decirlo. Y además, creo mucho en la gente y me duele mucho la gente. Tengo mi carácter, claro, mi carácter fuerte, pero porque me gustan las cosas derechas, como tienen que hacerse.
¿Cuáles han sido los momentos más difíciles en su carrera?
El más difícil. El más, más difícil… fue cuando saqué todos mis ahorros y los aposté a que iba a ganar el doble o el triple en una noche. Y no me llegaron más que cincuenta personas. Valía cuarenta dólares la entrada con cena y todo incluido. Toda la comida que quedó, para trescientas personas o más, se la llevé a los niños con cáncer al Hospital “La Mascota”.
No es la primera vez que Luis Enrique anuncia que se va a retirar ¿o sí?
A ver, vamos a aclarar eso de una vez por todas. La primera vez que dije que haría el último show, era el último show del año, de ese año. La segunda vez fue cuando ganó el gobierno de Daniel en 2006-2007 y no me retiré porque a él (Daniel Ortega) no lo habíamos hecho en el poder. Entonces me pareció un buen momento para retar algo que una vez se le tuvo pavor. Decidí continuar con esto porque más bien que mal, este es el don que Dios me dio y con esto he podido vivir.

Pero ahora que cumple 25 años decide retirarse definitivamente. ¿Ya estaba pensado así?
Sí. En una entrevista que hice hace dos años yo anuncié mi retiro. Dije entonces que yo le pedía a Dios, que si llegaba a los 50 años de vida y 25 años de carrera, entonces me retiraba y me dedicaba a otras cosas. Y así es, como lo estoy anunciando: “Todo tiene su final”.
¿Tiene que ver el gobierno actual en su retiro?
Quiero aclarar eso, y de hecho lo estoy diciendo en todos los escenarios, porque hay gente que me pregunta que si es presión, pero no, no, no, para nada. Yo no soy la piedra en el zapato de esta gente ni de ningún partido político. Me retiro porque hay desgaste físico, desgaste mental, me estoy enfermando mucho, quiero tener paz, tranquilidad. Y quiero demostrarme a mí mismo que soy capaz de otras cosas, que me van a generar también ingresos buenos como este show.
Esta vez es definitivo…
Por el momento sí. Es un adiós. Es un adiós definitivo ( ). Aunque a lo mejor sea un año sabático (risas). La gente no quiere que me vaya, me lo dice. Pero yo quiero tranquilidad.
¿Tiene proyectos en mente?
Estoy con unas cosas ahí, pero no las quiero decir, porque… después la gente viene… y ¡paaa! Estamos en un país que todo mundo te roba las ideas, pero hay un proyecto bonito.
¿Público?
Sí, sí, que hay que trabajar bastante, pero no hay que desvelarse a lo mejor. Espero que eso me dé un ingreso fijo.
¿Nicaragua como país le ha facilitado hacer humor político?
¿Cómo no poder hacer reír a la gente? Por ejemplo, cuando dijeron que había caído un meteorito, hasta llegaron los científicos con bolsas ziploc, piedras pómez, una payasada tremenda. ¿Cómo no explotar todas esas cosas que te las ponen en bandeja de plata? Aunque la verdad es que cualquier país que tenga un buen humorista que le sepa sacar provecho se puede hacer. Tenés en Estados Unidos, Colombia, ese humor es incluso más hiriente y hasta han matado humoristas (…).
Menos mal no han llegado a eso acá
Es que yo no soy la piedra en el zapato…
Pero sí le han boicoteado shows…
Sí, eso sí. Pero a eso no se le pone mente, porque si no no trabajarías nunca. Entonces si se cierra aquí, abrís allá. Ahí tenés el caso del alcalde de León que me mandó a cortar la luz del teatro. Pero lo hicimos en el hotel El Convento. La cosa es que no te callen. Aunque quieran.
De todos sus personajes ¿a quién quiere más?
Mirá, son 53, pero a todos los quiero por igual. Cada uno de mis personajes es parte de mi vida. Son como mis hijos, no puedo querer más a uno que a otro.
¿Qué haría distinto si pudiera?
Nada. Lo malo y lo bueno que haya hecho lo volvería a hacer.
¿No se arrepiente de nada?
De lo único que puedo estar arrepentido, sinceramente, es no haber escuchado el consejo de mi padre cuando me dijo: ‘Estudiá, preparate’. Y ese consejo le doy a la nueva generación que se quiera meter a esto. Esto me hubiera servido tal vez como un hobby, a lo mejor fuera ingeniero, no sé, o un excelente músico. Es de lo único que me arrepiento.
Y si le dieran la oportunidad de ocupar un cargo político…
(Niega con la cabeza repetidamente).
¿Por qué?
Por respeto a mi mujer, a mis hijos, familia y amigos. Por respeto al público que pagó por irme a ver y se rio con mis críticas. No aceptaría nunca un cargo público. Nunca. Quizás lo más acercado sería un trabajo en el Instituto de Cultura, en el que buscaría cómo pelear por una buena política económica para los artistas.
PLANO PERSONAL
Nació el 31 de agosto de 1964. Perteneció a un grupo musical en el que tocaba percusión. Dice ser un músico frustrado. Estudió Ecología en la Universidad Centroamericana por dos años. Comenzó a estudiar Teatro, donde conoció a su esposa Elizabeth Zambrana. Hizo radio teatro por un tiempo con Otto de la Rocha, Chuno Blandón, entre otros. Es padre de tres, dos mujeres y un varón.
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