Latinoamérica y sus desafíos

El ciclo de mayor crecimiento de América Latina y el Caribe (ALC) llega a su fin. La expansión económica será la más modesta en el último quinquenio. Causas de la ralentización de ALC lo constituyen el declive de los precios de las materias prima, la timidez de la demanda económica de China, el ascenso del precio del financiamiento externo, la política monetaria de Estados Unidos y una timorata afluencia de capitales. Según la OECD en su último informe Perspectivas económicas de América Latina 2015: Educación, competencias e innovación para el desarrollo; señala que habrá una leve recuperación respecto al 2014 de entre 2.0 por ciento —2.5 por ciento, menor que el promedio de los países de la OECD—.

El ciclo de mayor crecimiento de América Latina y el Caribe (ALC) llega a su fin. La expansión económica será la más modesta en el último quinquenio. Causas de la ralentización de ALC lo constituyen el declive de los precios de las materias prima, la timidez de la demanda económica de China, el ascenso del precio del financiamiento externo, la política monetaria de Estados Unidos y una timorata afluencia de capitales. Según la OECD en su último informe Perspectivas económicas de América Latina 2015: Educación, competencias e innovación para el desarrollo; señala que habrá una leve recuperación respecto al 2014 de entre 2.0 por ciento —2.5 por ciento, menor que el promedio de los países de la OECD—.

Para enfrentar esa situación urge que los países de ALC impulsen las reformas estructurales necesarias. Sin embargo, cada país tiene sus propias características y las necesidades de reformas no son las mismas. Entre los desafíos se encuentran mejorar la productividad del trabajo, la equidad social y económica.

El avance de la productividad de la región es menor que el promedio de los países de la OECD, y ALC, a pesar de logros visibles “es aún la región más desigual del mundo”. Se trata, además, de darle impulso al crecimiento potencial, fortalecer las competencias, mejorar la educación y la innovación, así como capacidades laborales de calidad. “La educación debe ser percibida no sólo como un motor del crecimiento económico, sino también de inclusión social y reducción de la desigualdad”, señala el informe.

Un factor importante para propiciar un crecimiento incluyente de la región lo constituye mejorar los niveles de educación de la gente, fortalecer las competencias de la mano de obra actual y de las nuevas generaciones; promover e impulsar políticas de innovación acertadas y acoplar el sistema educativo con el productivo, de tal manera que se diversifique la producción.

Por otra parte ALC tiene inmensos potenciales, para que en el futuro se convierta en la alacena mundial. Un experto suizo señalaba recientemente que para el 2050 ALC producirá el veinte por ciento de los alimentos del mundo. A eso ayudará la integración de nuevas áreas de siembra y el aumento de la productividad en el campo, así como la incorporación de tecnología e innovación. Esto permitiría obtener más provecho de la tierra y con un menor impacto en los recursos naturales.

ALC tiene las condiciones (diversidad climática) para garantizar la seguridad alimentaria de su población (milenaria cultura agrícola) y al mismo tiempo capacidad de exportar excedentes. En la agenda debería estar también el generar mejores condiciones para los trabajadores del campo. ALC es fuente originaria de alimentos básicos para la población mundial, tales como la papa, el tomate y el maíz.

No hay duda que ALC ha logrado algún nivel de bienestar y estabilidad macroeconómica pero eso solo será sostenible si los esfuerzos se concentran en obtener un incremento en la productividad del trabajo, proveer más empleo de calidad, y remuneraciones que se fundamenten en la productividad del trabajo y que no solo tengan el piso de la inflación y el crecimiento.

ALC cuenta con los niveles más altos de informalidad. Nicaragua no es la excepción, en 2006 la informalidad era de un cincuenta por ciento y en la actualidad se ha elevado hasta un ochenta por ciento. La región tiene el reto de crear instituciones inclusivas (económicas y políticas) y no extractivas que aceleren el aprendizaje y superen la baja productividad. La región necesita apertrecharse de competencias en tecnologías y focalizar la atención en la innovación; teniendo la perspectiva, de una sustentabilidad sistémica: económica, social y ecológica.

Como el informe apunta; “El cambio estructural del sistema productivo es clave para América Latina”. Para garantizar el crecimiento sostenido del Producto Interno Bruto y mejorar la salud económica de los países de la región, es fundamental la mejora de la productividad del trabajo. En esto ya sentenciaba con gran lucidez el Premio Nobel de Economía 2008, Paul Krugman: “La productividad no lo es todo, pero, en el largo plazo, es casi todo. La habilidad de un país de mejorar su nivel de vida en el tiempo depende, casi exclusivamente, de su habilidad de aumentar su producto por trabajador”. Y no podemos olvidar que la productividad es un componente esencial de la competitividad de los países.

El autor es profesor de economía de la UNAN-Managua.

Columna del día desafíos archivo

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