En todos los espejos que te has visto
has visto a otros. Todos los días
que has vivido
otro los ha vivido.
Solo sos una memoria,
un recuerdo obstinado y juguetón;
una carcajada en un bar,
el olor de aquella mujer,
un olivo sobre una colina solitaria de Chihuaha;
el mar, por supuesto;
nombres danzando en un caleidoscopio de tiempo,
el tuyo, el tuyo siempre
más para allá, antes que la nostalgia
nos contagie. Pero no le hagas concesiones
al invento que has hecho de vos mismo.
No vas a aparecer en escena.
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