Domingos lentos y lluviosos se marchitan en nosotros.
Nos refugiamos en la casa donde todo está en orden.
Pero un animal oscuro que no vemos se ovilla
en la sombra y nos observa.
Toma su tiempo.
No me importa.
Lo que sucedió y lo que imaginamos
que sucedió
ahora conviven en el pasado.
Asuntos resueltos.
Mariposas claveteadas en el cartón.
Solo la Belleza persiste,
contra eso no hay remedio.
Ahí las cosas no son como parecen
sino como son,
un existir evidente
en la terrible simplicidad.
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