Jilton Calderón vivió el beisbol por un fin de semana como un aficionado, viendo los partidos por televisión o escuchándolos por radio. El jardinero que es el máximo símbolo de Carazo en la actualidad y representante de la Selección Nacional de Nicaragua, inició en la banca, no tenía las condiciones físicas ni emocionales necesarias para jugar.
“No sé que le pasaba, sabíamos que había estado afectado por el Chikungunya, pero eso fue durante la serie final de la Liga Profesional y aún no retomaba su condición”, indicó Jorge Luis Avellán, preocupado por su pupilo, quien era clave para los triunfos de Carazo.
“Yo quiero tan siquiera aportar al equipo un turno”, decía Calderón. Sin embargo, su ciudad puede respirar profundo y disfrutar nuevamente de su contacto con el madero y eficiencia con el guante, tras ser inscrito ayer.
“Hoy (ayer) en la mañana hablamos con él y nos dijo que estaba listo para regresar, que le hace falta jugar y se siente ya en buena condición, entrenó, se ve bien, ahora solo falta que tome su ritmo”, señaló Avellán.
Ver en la versión impresa las páginas: 10 B