La Conferencia Episcopal de Nicaragua (CEN) dio a conocer el recién pasado domingo 8 de marzo, su Mensaje para la Cuaresma 2015, en el cual habla de la significación religiosa de Semana Santa y la fiesta de Resurrección de Jesucristo pero sobre todo se pronuncia sobre temas apremiantes de la realidad nacional, económica, política y social.
El mensaje cuaresmal de los obispos no es tan extenso y detallado como la histórica carta que le entregaron personalmente a Daniel Ortega, el 21 de mayo del año pasado. Pero el documento tiene la misma intensidad que hay siempre en los planteamientos de la Iglesia católica ante los graves problemas que sufren la nación y la gente.
Mucho se habla de que la Iglesia católica va de retroceso, lo cual se pretende probar incluso con cifras estadísticas. Sin embargo el profundo impacto de los mensajes de los obispos en toda la sociedad, demuestra que esta institución religiosa sigue siendo una referencia ineludible y fundamental en el país.
Ya sea que los obispos se pronuncien a título individual, en sus diócesis correspondientes, o de manera colegiada como Conferencia Episcopal de Nicaragua, su palabra magisterial siempre encuentra eco en todas las esferas de la sociedad, incluso en el poder político, aunque los gobernantes pretendan no escuchar la voz de los pastores para no resolver los problemas de la gente, por los cuales clama incesantemente la Iglesia católica.
El “olor a oveja” que deben tener los sacerdotes y obispos, según dijo el papa Francisco en la Misa Crismal del Jueves Santo del año pasado, significa que deben estar siempre vinculados al pueblo, ser fieles intérpretes de sus necesidades y oportunos mensajeros de sus esperanzas. Ese “olor a oveja” se siente en el mensaje episcopal para la Cuaresma del presente año. La falta de justicia, la indiferencia política ante los graves problemas sociales, el renacimiento de la violencia armada en las montañas, el menosprecio al bien común, el predominio de la ambición, el autoritarismo y la ilegalidad, la subordinación al poder del dinero en vez de ponerlo al servicio de la sociedad, el peligro de que la construcción del Canal cause graves e irremediables daños al medio ambiente y la pérdida de sus tierras y el desarraigo de los campesinos, etc., son temas que subrayan los obispos en su mensaje de Cuaresma y alrededor de los cuales se pronuncian a fondo y en extenso en sus Cartas Pastorales, homilías y declaraciones a medios de comunicación.
De hecho, la Iglesia católica es la única institución religiosa de Nicaragua que muestra preocupación por los problemas reales de la gente y clama por su solución. Pues, como dicen los obispos en su mensaje cuaresmal, “A los ojos de Dios no tiene valor una práctica religiosa indiferente y separada de las necesidades del ser humano ni tienen sentido instituciones o estructuras que no respeten y promuevan la libertad y la dignidad de la persona humana”.
Una Iglesia católica que defiende a los oprimidos y proclama las grandes verdades que alumbran el camino del pueblo hacia su liberación, no puede estar en crisis, ni retrocediendo ante otras corrientes religiosas que no se preocupan por los sufrimientos materiales de las ovejas, solo por la lana que producen.
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