El incremento acelerado en el salario mínimo, que por ley devengan los que no tienen formación académica, está provocando que la brecha con el salario promedio nacional, que incluye la paga de los profesionales, se encoja. Los especialistas alertan sobre el impacto negativo que esa distorsión puede provocar en los esfuerzos por tecnificar la mano de obra para elevar la productividad. El riesgo consiste en que al no haber un mejor salario para la mano de obra calificada, los jóvenes preferirán no estudiar y refugiarse en el salario mínimo. ACTIVOS 1
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