El interés de Estados Unidos al sancionar a funcionarios venezolanos tiene como objetivo la producción petrolera de Venezuela, afirmó el martes el embajador del país sudamericano en Nicaragua, Francisco Javier Arrúe.
«500,000 millones de barriles de petróleo es razón más que suficiente para que este imperio monumental y depredador, se tire contra Venezuela», dijo Arrúe, ante simpatizantes del Gobierno de Nicaragua, que horas antes le había mostrado su apoyo.
Estados Unidos declaró «emergencia nacional» ante el «riesgo extraordinario» de la situación de Venezuela para la nación norteamericana.
El diplomático venezolano insistió en que no existe otra razón que el petróleo para que Estados Unidos considere a Venezuela como una amenaza.
«La codicia, la avaricia, el afán de dominar, de saquear los recursos naturales de nuestro pueblo, es lo que ha llevado a esta gente (Estados Unidos) a esta declaración de guerra», sostuvo Arrúe.
«Por eso hoy, el Gobierno de Venezuela, el Gobierno del presidente Nicolás Maduro, el pueblo venezolano, levantamos la voz de la dignidad», afirmó el embajador.
Al rechazo del presidente inconstitucional de Nicaragua y del representante venezolano a la decisión de Estados Unidos, se unió la embajadora de Ecuador en Nicaragua, Aminta Bolaños.
El Gobierno de Ecuador «manifiesta su profundo rechazo por el contenido de dicha orden ejecutiva, ya que supone un ataque inaceptable contra la soberanía de Venezuela», dijo Bolaños en una intervención junto a Arrúe.
El embajador de Venezuela agradeció a Nicaragua y Ecuador por su apoyo.
Nicaragua, Venezuela y Ecuador pertenecen a la Alianza Bolivariana para los Pueblos de América (Alba), la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC), y a la iniciativa Petrocaribe.