Estados Unidos acusó a Rusia de imponer un «reinado del terror» en Crimea y el este de Ucrania, mientras que el presidente ucraniano, Petro Poroshenko, confirmó la retirada de la mayor parte de las armas pesadas de la zona en conflicto.
«Pese a que Ucrania está construyendo una nación pacífica, democrática e independiente sobre el 93% de su territorio, Crimea y el este de Ucrania están dominados por un reinado del terror», dijo la jefa de la diplomacia estadounidense para Europa, Victoria Nuland, ante la comisión de Relaciones Exteriores del Senado.
La diplomática condenó «la ocupación ilegal» de Crimea y la «violencia y saqueos espantosos» que según Estados Unidos están siendo perpetrados por «Rusia y sus marionetas separatistas» en el este de Ucrania.
Un conflicto que «costó la vida a más de 6.000 ucranianos, e igualmente a centenares de jóvenes rusos enviados por el Kremlin para que luchen y mueran en una guerra que su gobierno niega», añadió Nulan, que ya la semana pasada estimó en «miles» los soldados rusos en el frente ucraniano.
Por su parte Poroshenko anunció en Kiev que su gobierno «retiró la mayoría de sus sistemas lanzacohetes múltiples y de su artillería pesada», conforme a los acuerdos de Minsk, según una declaración en la televisión pública de Ucrania.
«Hemos comprobado que los rebeldes apoyados por Rusia también retiraron una parte considerable» de sus armas pesadas, agregó. La tregua está siendo respetada globalmente, indicó.
«A lo largo de los 485 kilómetros de la línea del frente, ya no hay disparos de artillería, salvo en algunas localidades. En cambio, sí se usan armas de fuego y lanzagranadas» con mayor frecuencia, declaró el mandatario a la televisión.
Los países occidentales y el gobierno ucraniano acusan a Rusia de apoyar militarmente a los separatistas, acusaciones que Moscú desmiente.
Según Poroshenko, 64 soldados ucranianos murieron desde el 15 de febrero, pese al alto el fuego que forma parte de los acuerdos de paz firmados el 12 de abril en Minsk, tras la mediación de Alemania, Francia y Rusia.
Despliegue de la OTAN
El lunes, después de varios días de relativa calma, Kiev había acusado a los separatistas prorrusos de lanzar un ataque con armamento pesado cerca del puerto estratégico de Mariupol, al sur de la linea del frente, incidente que ilustra la fragilidad de la tregua.
Los militares ucranianos dijeron haber sufrido un ataque en la localidad de Shirokin, a diez kilómetros al este de Mariupol, última gran ciudad controlada por Kiev en el este.
Paralelamente, el comandante de las tropas de la OTAN en Europa, Philip Breedlove, alertó de la «militarización» de Crimea, la península ucraniana anexionada hace un año por Rusia.
El ministro de Exteriores británico Philip Hammond reiteró esas acusaciones, afirmando que las actividades del presidente ruso Vladimir Putin en Crimea y el este de Ucrania «socavan» la seguridad de los países de Europa Oriental.
El virulento discurso de Hammond coincide con los preparativos de la OTAN para llevar a cabo importantes maniobras militares en los países bálticos.
La OTAN anunció el lunes que Estados Unidos comenzó a desplegar un contingente de 3.000 soldados durante tres meses en los países bálticos, cuyos gobiernos están preocupados por el papel de Rusia en la crisis ucraniana, máxime cuando Letonia, Lituania y Estonia, al igual que Ucrania, son ex repúblicas soviéticas.
En este contexto, el ministro polaco de Exteriores, Grzegorz Schetyna, lamentó el martes que Suiza le venda sofisticadas redes de camuflaje a Rusia, en medio del conflicto en Ucrania, en un momento en que los países occidentales han impuesto sanciones a Moscú.
Por su parte, el ministro español de Asuntos Exteriores, José Manuel García-Margallo, afirmó, también este martes, que su país sufre económicamente debido a las sanciones adoptadas por la Unión Europea contra Rusia, las cuales «no benefician a nadie».