Este domingo 8 de marzo es Día Internacional de la Mujer. Es día de las mujeres de Nicaragua pero también de las mujeres de todo el mundo.
Todas las mujeres de la Tierra deben ser honradas en este día, por su misma condición femenina pero además por su dignidad como seres humanos y titulares de derechos particulares y universales. Se dice que las mujeres deben ser enaltecidas por la sociedad todos los días. Esto es correcto, pero de manera especial se les debe dignificar el 8 de marzo, consagrado desde 1975 por la Organización de Naciones Unidas (ONU) como Día Internacional de la Mujer, con el propósito de hacer “una celebración de los actos de valor y determinación tomados por mujeres corrientes, que han tenido un papel extraordinario en la historia de sus países y sus comunidades”.
Tomando al pie de la letra esa exhortación de la ONU, celebramos en esta ocasión “los actos de valor y determinación” de aquellas mujeres de Venezuela que, junto a sus esposos, familias y pueblo, sufren la represión del régimen chavista y las calamidades del socialismo bolivariano. Pero también luchan por la restauración de la libertad y la democracia en su país.
Tal es el caso de Lilian Tintori, la esposa del líder democrático Leopoldo López que desde hace más de un año está preso en una cárcel del régimen chavista, como castigo por su indoblegable lucha opositora.
Lilian Tintori encabeza la lucha pública por la libertad de su esposo y de paso por la liberación de su pueblo venezolano. Ella se ha convertido en un símbolo democrático en Venezuela, pero no pretende ningún liderazgo ni reconocimiento público. Como lo ha dicho Lilian Tintori con sus propias palabras, ella solo representa a todas “las mujeres que están en la misma situación (porque) a todas nos une el compromiso con nuestra pareja. Nos casamos también con sus ideales, por eso estamos ahí, apoyándolos”.
Otro caso relevante es el de Mitzy Capriles, esposa del alcalde democrático de Caracas, Antonio Ledezma, quien recientemente fue encarcelado en forma violenta por la misma razón que el chavismo tiene prisionero a Leopoldo López y a decenas de presos políticos más en todo el país.
Mitzy Capriles de Ledezma también está en las calles exigiendo la libertad de su esposo ultrajado y de su pueblo oprimido. Asegura que está dispuesta a recorrer Venezuela y el mundo, para denunciar la injusticia cometida contra el padre de sus hijos. “Estoy preparada mental y espiritualmente para lo que venga”, dice esta admirable mujer, quien, igual que Lilian Tintori y tantas otras mujeres venezolanas esposas y compañeras de presos políticos, han tomado en sus manos la bandera de sus maridos y ocupan sus lugares en la dura pero inevitable lucha por el cambio democrático en Venezuela.
Es el caso también, entre muchos otros, de María Corina Machado, despojada de su escaño parlamentario, golpeada brutalmente por los matones chavistas, amenazada con la cárcel y hasta con la muerte, pero irreductible en la defensa de su dignidad y de sus derechos de mujer demócrata y de mujer venezolana.
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