Editorial: Los partidos necesitan reivindicarse

Para nadie es un secreto que los partidos políticos democráticos están pasando por un mal momento. Y no solo en Nicaragua. La crisis de los partidos es un fenómeno extendido por todas partes del mundo. Pero los partidos no pueden desaparecer porque la diversidad política e ideológica es sustancial de la sociedad humana. No hay […]


Para nadie es un secreto que los partidos políticos democráticos están pasando por un mal momento. Y no solo en Nicaragua. La crisis de los partidos es un fenómeno extendido por todas partes del mundo.

Pero los partidos no pueden desaparecer porque la diversidad política e ideológica es sustancial de la sociedad humana. No hay un solo país donde todas las personas tengan los mismos intereses, que piensen igual y se conformen con una sola opción política. La democracia es el mejor sistema de gobierno y de vida política, precisamente porque es sinónimo de coexistencia del pluralismo, porque reconoce todas las opciones partidistas que son moral y políticamente válidas.

“Si algo la distingue (a la democracia) de los regímenes autoritarios, dictatoriales o totalitarios es precisamente la idea fundadora de que la sociedad no es un bloque monolítico, sino que está cruzada por intereses, sensibilidades, ideologías y programas distintos y, en no pocas ocasiones, encontrados”, dice el académico político mexicano José Woldemberg en un ensayo publicado recientemente en la revista Letras Libres .

“A diferencia de las concepciones autoritarias —sigue diciendo Woldemberg—, ese reconocimiento deriva en una valoración positiva del pluralismo, al que, según el código democrático, hay que ofrecerle conductos y espacios para expresarse y convivir, puesto que en él reside buena parte de la riqueza de la sociedad”. De allí que los partidos son por definición actores centrales de la vida política, “son insustituibles como fórmulas de agregación de intereses, como ordenadores de la vida pública, plataformas de lanzamiento electoral, guías y orientadores del debate nacional…”

Sin embargo el ensayista observa que en el lenguaje de los partidos políticos “siguen persistiendo resortes que no contribuyen en nada al asentamiento de relaciones democráticas”. Se refiere a los partidos políticos de México, pero lo que dice tiene validez internacional.

La verdad es que los partidos políticos son tan indispensables, que aún en países de dictaduras de partido único o hegemónico, como China, Corea del Norte y Cuba, las camarillas que detentan el poder lo ejercen por medio de partidos políticos: Partido Comunista en China y Cuba o Partido del Trabajo en Norcorea.

La otra alternativa ha sido el corporativismo fascista, del cual hubo una variante en Nicaragua después del triunfo de la revolución sandinista, que creó un sistema de gobierno con el FSLN en la cúspide como “partido de vanguardia”, apoyado por un Consejo de Estado que estaba integrado por representantes de partidos y organizaciones de intereses corporativos: gremios laborales, cámaras empresariales y organizaciones sociales.

Pero un régimen como ese no representa la diversidad política de la sociedad, por el contrario impide su manifestación y por lo tanto es anormal. Lo que Nicaragua necesita es un sistema de gobierno fundado en la diversidad política que caracteriza al cuerpo social. Y para recuperar ese sistema genuinamente democrático, o reconstruirlo, es necesario que los partidos políticos se reivindiquen y recuperen la confianza de los ciudadanos.

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