El jefe de la misión del Fondo Monetario Internacional (FMI) que ha venido a Nicaragua para revisar su situación económica y financiera, mencionó en sus declaraciones a los periodistas la crisis que sufre el Instituto Nicaragüense de Seguridad Social (INSS), aunque no la llamó de esa manera.
“El tema de las reformas a la seguridad social es candente en Nicaragua y el mundo, ya que se observan las complejidades que enfrentan los sistemas de seguridad social en todo el planeta”, dijo Min Zhu, subdirector gerente del FMI, quien encabeza la misión de ese organismo financiero internacional. Y agregó el economista chino, quien ha desempeñado cargos de gran responsabilidad en la banca estatal de su país de origen, que “aún así apreciamos que el Gobierno de Nicaragua está interesado en abordar el tema de la seguridad social, que es importante para proteger a los pobres y asegurar la solidez económica del futuro”.
Lo dicho por el representante del FMI se podría entender como una justificación de la crisis del INSS, que sería parte de un “problema candente” en todo el mundo. O tal vez ha sido una manera diplomática de referirse al asunto, pues el FMI no puede ignorar que cada caso tiene sus particularidades y que de la crisis del INSS tiene mucha culpa el Gobierno de Daniel Ortega, independientemente de que en todas partes del planeta la seguridad social esté afrontando dificultades.
De entrada, el déficit de 887 millones de córdobas en las cuentas del INSS del año pasado, que representa más de cuatro veces el déficit de 2013, no es porque la seguridad social sufra problemas en todo el mundo. Es por la pésima administración actual del Seguro Social de Nicaragua.
Al respecto el dirigente de la Federación de Trabajadores del Servicio Público (Fedetrasep), abogado Álvaro Leiva, quien también es secretario ejecutivo de la Asociación Nicaragüense pro Derechos Humanos (ANPDH), precisó para LA PRENSA el martes de esta semana que el INSS está en crisis financiera porque no es administrado “como lo demanda la visión, misión y objetivos de la institución”, porque no es manejado con los criterios de responsabilidad que requiere la administración pública, sino de forma politiquera.
Nadie puede poner en duda que en términos generales la crisis del INSS tiene causas estructurales, como lo demuestran los análisis de economistas independientes y expertos en seguridad social. Pero no es porque el empleo formal no ha crecido y por lo tanto tampoco ha aumentado la afiliación al INSS, que su déficit financiero creció el año pasado más de cuatro veces, a pesar de las reformas que entraron en vigencia en enero de 2014.
El aumento desmesurado del déficit del INSS se debe a que sus gastos burocráticos son más del doble de lo que deberían ser; a que por política partidista se paga pensiones a muchas personas que no han sido cotizantes o no llenaron los debidos requisitos; y se debe a que los fondos del Seguro Social no se invierten donde son más rentables, sino donde dicta el interés y el poder político.
Esto para mencionar solo tres casos del mal gobierno y la pésima administración del INSS.