La principal testigo ya no está para señalarlos, pero dejó rastros en los cuerpos de sus agresores, así lo demuestran los peritajes forenses presentados ayer en audiencia inicial en el caso de la adolescente de 14 años que fue encontrada muerta en el cauce de Villa Venezuela, el pasado 28 de enero.
A los resultados forenses se suma la aplicación de la técnica canina, quien marcó a uno de los procesados. El perro inició el recorrido desde el Distrito Siete de la Policía hasta la casa donde habitaba la víctima, en Villa Venezuela; entró al cuarto del acusado Ramiro Francisco Mejía Pineda y se echó en la cama de este y luego se regresó a la Policía y marcó a Ramiro, dijo la fiscal Sardes Pérez en su exposición de pruebas.
“Con este resultado queda claro que la última persona que tuvo contacto con la víctima antes de su muerte fue con el acusado Ramiro”, dijo la fiscal Pérez.
La odontóloga forense Rhasmi Saravia expresó en su dictamen que la mordedura humana que presenta el acusado Carlos Rodolfo Flores Cardona en la espalda coincide con la dentadura de la víctima. Además los resultados forenses arrojan que las escoriaciones en forma de rasguños que tiene el acusado Ramiro Mejía indican que la víctima luchó por su vida, aseguró la fiscal.
También confirman que la víctima fue accedida carnalmente por la vagina y el ano antes de su muerte.
Otro informe pericial es el tiempo que toma desplazarse de la Estación de Policía al octavo andén de Villa Venezuela, donde Ramiro se desplazó para traer la cédula de la tía de la víctima. “El acusado manifestó que tardó 26 minutos en desplazarse, pero en realidad lo que toma son ocho minutos, dijo la fiscal.
“El dictamen indica que tuvo 18 minutos de sobra para violar y asesinar a la adolescente”, reiteró la fiscal Pérez.
Después de presentar todas las pruebas, la mamá de la víctima tomó la palabra y exigió pena máxima para ambos procesados.