Querida Nicaragua: El horror de la guerra y todas sus consecuencias humanas y materiales está presente en la novela de Hemingway que le da título a esta carta. En la angustia de sus protagonistas se palpa todo el horror, la desesperación, angustia y sufrimiento que dejan las guerras. Adiós a las armas es un canto a la paz del mundo que el autor, (Premio Nobel 1954) quiso legar a la humanidad.
Las guerras son producidas por enormes egoísmos, prepotencias, ansias de riquezas y de poder. Lamentablemente desde tiempos inmemoriales ha habido guerras y no ha sido posible la convivencia humana entre los hombres. Como un generoso atenuante, en aquellos tiempos de poca ilustración podría hasta justificarse el uso de la fuerza para resolver los problemas entre tribus con intereses opuestos, pero en los tiempos actuales, cuando han surgido enormes descubrimientos científicos en todos los ramos del saber, miles de centros de información, universidades famosas por todo el mundo, colegios de fama mundial, escuelas técnicas, asombrosos adelantos científicos en medicina, avances tecnológicos que ni siquiera imaginábamos como el internet, los celulares y los ipod por todas partes, deberíamos tener más conciencia de los daños que producen las guerras y de los beneficios que se logran con la paz. Casi podemos afirmar que todos los adelantos científicos han sido obtenidos gracias a los intervalos de paz en que el mundo ha podido dedicarse al estudio, la investigación y los descubrimientos fabulosos que se han hecho.
Estando en guerra es imposible el progreso humano, como no sea el perfeccionamiento de instrumentos de muerte, fusiles de alta precisión, pistolas que no hacen ruido, activadas con silenciadores de aire como las que usaron los asesinos del comandante Enrique Bermúdez, tanques de 36 cañones y de largo alcance que podrían disparar desde una ciudad de Nicaragua hasta cualquiera de las capitales vecinas, aviones que son fortalezas de muerte como los Mig rusos de los que se habla actualmente en Nicaragua y que cuestan casi treinta millones de dólares.
Nicaragua está volviendo, sin ninguna necesidad, a los tiempos de la guerra fría y sirviendo de pivote central en la permanente rivalidad de Rusia con los Estados Unidos.
Putin, presidente de Rusia, declaró en el diario Pravda que no permitirá que Occidente, (EE.UU.), consiga superioridad militar sobre Rusia, que su país continuará fortaleciendo el potencial nuclear desarrollando las fuerzas espaciales, la marina y la aviación de largo alcance. Inclusive habla de poner en funcionamiento dos nuevos submarinos nucleares, pero carece de un sistema desarrollado de bases militares. Esto pareciera ser la guerra fría a todo color y en tercera dimensión. Además un irrespeto a la soberanía de terceros países pues Rusia está contando con Venezuela, Cuba y Nicaragua como si fuesen su propia pertenencia. Y lo peor, los tres países aceptan las declaraciones de Putin, pues al parecer para ellos la soberanía vale cuando se enfrentan al imperio norteamericano, pero no vale cuando están frente a sus amos rusos. ¿Qué dirían Martí, Bolívar y Sandino si volvieran a nacer?
Todo esto nos indica que tendremos más armas. Nos llenamos de armas durante la era somocista, nos llenamos de más armas durante la era sandinista, supuestamente enterramos los fusiles en el gobierno de doña Violeta, y lamentablemente, las divisiones de siempre propiciaron que el danielismo tomara el poder, al parecer vitalicio. Y sabido es que este es un gobierno lleno de militares.
La guerra fría actual es real. Y con ella y con este gobierno a favor de Rusia lo que más comprará será armas. Los frijoles y el arroz, y los huevos y el queso no importan. Esa película ya la vimos en los años ochenta. Y dice nuestro pueblo que el que se ha quemado con leche hasta la cuajada sopla.
Esto de los aviones no es ninguna broma, es algo sumamente delicado y peligroso.
El autor es gerente de Radio Corporación. Excandidato a la Presidencia de la República en 2011.
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