Para muchas madres es difícil reconocer que sus niñas, muy pronto ya no lo serán. En el proceso de transición de la niñez a la adolescencia ocurren diversos cambios físicos e internos que marcan esa etapa fundamental de la vida y que pueden asustar no solo a la niña, sino también a los padres, a quienes muchas veces resulta complicado hablar del tema.
En las niñas, el desarrollo se da de forma más rápida que en los niños, comenzando la pubertad en algunos casos, desde los nueve años, así lo explica la ginecobstetra, Greta Solís.
MUY NATURAL
Para facilitar la asimilación de los cambios propios de la etapa, es importante que se le explique a la niña con claridad lo que está sucediendo o lo que acontecerá, para ello debe hablar con palabras sencillas y utilizar términos adecuados.
Es importante que los padres o las mamás aborden estos temas con sus hijas y nunca pensar que por ser pequeña no entiende. Lo tenemos que hacer con naturalidad, con seriedad, para que puedan captar que esto es natural, que no lleva nada de morbosidad ni debe provocar asco, afirma la ginecobstetra.
Por su parte la psicóloga clínica Ledia Gutiérrez, considera que la comunicación y confianza entre padres e hijos debe permanecer siempre, y esto facilitará abordar temas como la primera menstruación.
Deben explicarles que su cuerpo va a cambiar y que es algo natural, sostiene la especialista.
PRIMERAS SEÑALES
Solís afirma que los primeros cambios que se manifiestan en la pubertad son la aparición de los botones mamarios, popularmente conocidos como coyolitos, el vello púbico y el vello axilar.
Una vez que estos cambios se manifiestan, la doctora Solís sugiere decirle que esté pendiente cuando sienta algún líquido que puede ser calientito y que no se tiene que asustar, que es sangre pero que está mezclada con otros elementos de desecho que tiene el útero, y que la menstruación se produce cada mes en la mujer y tarda generalmente un promedio de tres a cinco días.
Estos signos vienen acompañados de cambios en su figura, las grasas se van acomodando en las caderas y en las mamas, dando lugar al cuerpo de una mujer.
SIGUE SIENDO NIÑA
La ginecobstetra explica que es incorrecto decir que la aparición de la primera menstruación es el cambio de niña a mujer, pues esto se da hasta que se cumplen los 18 años, edad en la que nuestro sistema nervioso central se ha desarrollado por completo y ha madurado.
Desde la menarquia, hasta los 17 años es una niña con desarrollo puberal, señala la especialista, así que no debe asumir que su hija se comporte maduramente a esa edad.
Tome en cuenta que es un proceso muy difícil para ella, que también conlleva cambios emocionales, por eso es indispensable que la apoye, acompañe y dé toda la información necesaria.
No hay que hablarle de ningún tabú porque si no la niña va a tomar la menstruación como una enfermedad o discapacidad. Evitar decirle que no corra, que no consuma ciertos alimentos como frijoles o pescado. Tiene que llevar su vida completamente normal. Hay que hablarle con claridad, utilizar un lenguaje sencillo pero comprensible, finaliza Solís.
Ver en la versión impresa las páginas: 4 B