Hace unos meses se realizó en Nicaragua el Foro Internacional de Turismo Solidario, con la presencia de más de 25 países a nivel de la región de Latinoamérica y algunos países europeos, como España, Francia, Suiza y Alemania.
El foro tuvo una jornada de giras de campos, talleres, ponencias y mesas trabajo, todo ellos dirigidos a valorar la importancia del turismo solidario en las zonas rurales de nuestro país.
Como todo foro concluyó con acuerdos y declaratorias de gran importancia para el sector campesino principalmente; quedó demostrado que el Turismo Rural Comunitario (TRC) en Nicaragua es de gran valor, y que aparte de generar pequeños ingresos en las zonas rurales, va acompañado de cambios sustanciales en los tres enfoques de la sostenibilidad, social, ecológica, económica, como “pilares interdependientes que se refuerzan mutuamente”.
El foro demostró que existe confianza en las Redes Nacionales de Turismo Rural Comunitario, Renitural, que bajo un modelo de articulación público privada, de gestor y facilitador del desarrollo de las zonas rurales ha demostrado durante los últimos diez años que el turismo rural es un modelo de desarrollo social cuyo enfoque está dirigido al fortalecimiento de las capacidades en el territorio, y no solamente dentro de la actividad turísticas sino en las actividades propias del campo como principal atractivo de esta comunidad.
Por otro lado los turoperadores locales no tienen claridad de la importancia que genera esta actividad, que ha pasado de un cinco por ciento en el 2010 a un 14 por ciento en el 2013, respecto al flujo de turistas que nos visitan y con proyección creciente y responsable.
Es ahí donde la actividad del Turismo Rural Comunitario o TRC se vuelve en un turismo responsable, amigable y sobre todo basado en la conservación ambiental, social y en la generación de divisas en los territorios.
Son tres formas de definir el desarrollo sostenible:
- los recursos no se deben utilizar a un ritmo superior al de su regeneración,
- no se emiten contaminantes en un nivel superior al que el sistema natural es capaz de absorber o neutralizar,
- los recursos no renovables se deben consumir de manera más baja que la que el capital humano creado pueda reemplazar al capital natural perdido.
Eso nos conlleva a plantearnos retos y desafíos frente a los principales problemas del turismo.
Superpoblación y desigualdades, el cambio climático, humanización del paisaje, preservación de la biodiversidad, el sistema productivo, el agua, los residuos domésticos, suministro energético, el sistema de transportes.
A todo ello el TRC es una opción económicamente rentable, ya que ofrece una experiencia segura, satisfactoria y de aprendizaje con calidad a los visitantes, evitando al máximo los impactos negativos en los recursos naturales y la cultura local.
Aplicar arquitectura local, tecnologías limpias y procesos ambientalmente amigables. Realizar controles y monitoreo para evitar impactos en los recursos naturales o culturales.
Facilitar asesoramiento de expertos en los diferentes campos que abarque el proyecto.
Crear y promover empleos y otras alternativas económicas; brindar capacitación técnica y profesional a las comunidades locales.
Mejorar la calidad de vida de las comunidades locales integrando a todos los grupos o sectores de la comunidad en la distribución de tareas y beneficios del proyecto, promoviendo la ética ambiental, a través de la educación, capacitación y sensibilización de los visitantes y la comunidad local.
Apoyar la investigación y manejo de los espacios naturales en los que se realiza la actividad, así como del conocimiento cultural asociado a los mismos, fortaleciendo la identidad cultural de los habitantes locales.
Tomando en cuenta estos criterios, ofrezco esta guía como un apoyo práctico a las comunidades que deseen empezar a hacer turismo de forma sostenible.
Ahora que ha pasado algún tiempo después del foro, y que Nicaragua se ha nutrido de excelentes experiencias a nivel de país y la región, le queda al Instituto de Turismo, al Marena, al Mefcca y demás instituciones del Gobierno, impulsar al TRC no desde la perspectiva de mejorar la campiña nicaragüense, sino como un compromiso de nación por erradicar la pobreza y trabajar equitativamente bajo un modelo de vivir limpio, sano y bonito. El bien común ante todo.
El autor es especialista en turismo rural comunitario
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