Lo nacional es nacional

Hace más de 36 años, el 14 de diciembre de 1979 publiqué en LA PRENSA un artículo bajo este mismo título, criticando que el Frente Sandinista, estuviera avasallando los símbolos patrios al colocar su bandera sobre, o apareada con la bandera nacional azul y blanco, en todos los edificios y actos públicos. Criticaba también entonces […]

Hace más de 36 años, el 14 de diciembre de 1979 publiqué en LA PRENSA un artículo bajo este mismo título, criticando que el Frente Sandinista, estuviera avasallando los símbolos patrios al colocar su bandera sobre, o apareada con la bandera nacional azul y blanco, en todos los edificios y actos públicos.

Criticaba también entonces que como una reacción infantil a una sugerencia del Cosep, que proponía quitarle el apellido “sandinista” a la entonces llamada “Policía Nacional Sandinista”, el comandante Tomás Borge anunció en la Plaza de la Revolución y frente a una audiencia de niños, que lo que le iban a quitar, era el “nacional” y de ese día en adelante se llamaría “Policía Sandinista”, a secas, a como efectivamente se le cambió el nombre.

Así quedó por muchos años, hasta que con el advenimiento del gobierno republicano y democrático de mi madre, Violeta Barrios de Chamorro el 25 de abril de 1990, ambas instituciones pasaron a llamarse “Policía Nacional” y “Ejército de Nicaragua”, lográndose además implementar con el cambio de nombre, un proceso de despartidización y profesionalización en ambas instituciones, valga la redundancia, nacionales.

La bandera partidaria del FSLN, que como bien su nombre lo indica, representa a una parte de los nicaragüenses, fue retirada de las instituciones y actos públicos, dejando sola, como debía ser, a la bandera nacional, que representa a toda la nacionalidad nicaragüense.

Un reciente editorial de LA PRENSA publicado el 12 de febrero bajo el título “la bandera como símbolo totalitario”, me trajo a la memoria el artículo, porque el tema ha vuelto a ser de gran actualidad en vista que el gobierno de Ortega, lejos de reconocer y enmendar los errores del pasado, se ha enfrascado en la tarea de volverlos a repetir, sino todos, muchos de ellos.

Es así que nuevamente la bandera del partido FSLN se aparea “de tú a tú” con la bandera nacional en todas las instituciones públicas y hasta en los actos aquellos las que están obligados por ley a ser apartidistas, como la Policía Nacional y el Ejército de Nicaragua, que por ahora, aún conservan el nombre nacional o de Nicaragua.

Esto podría cambiar nuevamente, ya que Ortega en sus agotadores discursos a ambas instituciones armadas, no escatima el tiempo de traer a la memoria sus orígenes sandinistas, y de hecho se ha encargado de irlas moldeando poco a poco a su imagen y semejanza con la reforma a su ley orgánica y enviando a un retiro decoroso o nombrando “asesores”, a quienes sospecha que no estarían de acuerdo con la regresión institucional que hemos sido testigos.

El editorial de LA PRENSA decía que históricamente la bandera ha sido un símbolo de conquista, de posesión. Los romanos la usaban cuando conquistaban otros territorios de su imperio. Todos los gobiernos totalitarios de la historia usaron la bandera partidaria sobre la nacional.

El colmo es que en 1979, a raíz del triunfo de la revolución, hasta los pasaportes provisionales llevaban la bandera del FSLN impresa en lugar de la bandera azul y blanco de la patria, con su escudo al centro, que es nuestra enseña de nacionalidad.

Decía en mi artículo del 14 de diciembre de 1979: “los medios estatales no deben servir para hacer propaganda proselitista, mucho menos, ser exclusivos de un grupo o partido o ejército. Llámense como se llame. Mucho me ha extrañado también que los pasaportes provisionales, testimonio de nacionalidad, lleven en su portada la bandera rojinegra en lugar de la bandera nacional azul y blanco. ¿Es que ya se ha decretado también un cambio de nuestra bandera? y si no se ha decretado el cambio…. ¿por qué se ha cambiado en los pasaportes?”

Solo falta que en los pasaportes actuales el gobierno de Ortega, extrapolando su obsesión totalitaria de parear la bandera nacional con la bandera partidaria, dé a imprimir las dos.

Y concluía entonces, como tristemente debo concluir hoy, 36 años y dos meses después, como si hubiera viajado en una máquina del tiempo, en regresión acelerada a diciembre de 1979: “Lo nacional es nacional, lo nacional no admite posesión, lo nacional es de todos los nicaragüenses, sin distingo de colores políticos”.

El autor es diputado de la bancada Alianza PLI, ex editor y articulista del diario La Prensa de 1979 a 1984.

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COMENTARIOS

  1. Luis Omar Domínguez Espinoza
    Hace 12 años

    Cuando se gana una revolución por las armas, no se debe escatimar esfuerzos para imponer lo que se cree. En el triunfo de la revolución no se pudo hacer lo que los nicaraguenses queríamos, pues los USA con miedo de la teoría dominó, no le permitió seguir su camino y destino. La contra-revolución financiada por los USA hizo parar nuestro proceso. Entonces hoy por medio del voto, Ortega va a imponer su gobierno, o que el cree y la manera que el crea. Yo lo haría así también.Talves peor!

  2. nacional
    Hace 12 años

    Lo nacional es nacional.

  3. Rio Blanqueño
    Hace 12 años

    Pico que come perro ni que le quemen el huevo.

  4. Ernesto Robleto
    Hace 12 años

    Lástima que estemos tan enfrascados en el día a día que nos impide dar importancia a nuestros signos patrios. Buen señalamiento Pedro Joaquín

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