La posibilidad de que el complejo de refinación de petróleo El Supremo Sueño de Bolívar se construya, cada vez está más lejana. Al menos así se ve desde Venezuela, país que se suponía financiaría los 4,165 millones de dólares que costaría su construcción, según documentos oficiales.
El economista José Guerra, exgerente de investigación económica del Banco Central de Venezuela y quien da constante seguimiento a las finanzas de su país, es claro: “Venezuela hoy no está en condiciones de financiar a nadie”. “Olvídense del Gobierno de Venezuela”, sostuvo.
Guerra se basa en que el país petrolero —ante la caída del precio internacional del crudo— más bien “está cobrando desesperadamente sus cuentas pendientes y buscando financiamiento con chinos y árabes” para poder hacer frente a sus compromisos económicos, que según datos de la firma Barclays Capital, este año ascenderían a unos 11,000 millones de dólares, entre bonos soberanos y deuda de la estatal Petróleos de Venezuela.
Según han calculado los economistas de Venezuela, el desplome del precio del petróleo podría reducir a 35,000 millones de dólares los ingresos por exportaciones petroleras en 2015, que el año pasado fueron de 75,000 millones de dólares.
“Venezuela hoy no está en condiciones de financiar a nadie. Más (bien) está cobrando desesperadamente sus cuentas pendientes y buscando financiamiento con chinos y árabes. Olvídense del Gobierno de Venezuela”. José Guerra, economista y exfuncionario del Banco Central de Venezuela.
REFINERÍA PENDE DE UN HILO
En este contexto de crisis es que esta semana se dio a conocer que la construcción del complejo de refinación pende de un hilo ante la falta de recursos venezolanos para financiarlo. Se supo que los impulsores del proyecto estarían pensando en buscar financiamiento internacional para ejecutarlo, pero según fuentes conocedoras de la obra, con el precio actual del petróleo “invertir en la construcción de una refinería actualmente no es rentable para ningún inversionista internacional”.
“El precio (del crudo) está muy caído y obviamente Venezuela está en serios problemas económicos. Esos proyectos grandes (la refinería y todos sus complejos paralelos) no los financia PDVSA y generalmente se va a la banca internacional”, indicaron las fuentes a LA PRENSA.
Venezuela cerró 2014 con una inflación de 68.5 por ciento y la escasez de divisas ha provocado un serio desabastecimiento de productos básicos. Para mayor de sus males, el petróleo está actualmente un cincuenta por ciento por debajo del precio de cierre de 2014 y ese país obtiene el 96 por ciento de sus divisas de las exportaciones petroleras.
Ese es el panorama actual del principal aliado del Gobierno de Nicaragua.
NO HAY DE DONDE
El diputado opositor Eliseo Núñez afirma que no hay forma de financiar el proyecto de la refinería El Supremo Sueño de Bolívar, así como es poco probable la construcción de un Canal Interoceánico de Nicaragua.
Núñez toma en cuenta que un proyecto como la construcción de la Hidroeléctrica Tumarín ha costado hacerlo realidad por falta de financiamiento, el cual “hasta el día de hoy está empezando muy lentamente”.
“Si nosotros comparamos un proyecto como Tumarín, mucho más pequeño, mucho más acorde con el país, con casi una garantía de rentabilidad del proyecto, costó conseguir la plata, ahora, proyectos como la refinería, como el Canal, definitivamente son proyectos que la única manera de financiarlos es por interés geopolítico”, declaró Núñez.
También manifestó que Venezuela, el principal socio de Nicaragua para construir el proyecto de la refinería, actualmente no tiene dinero para andar financiando este tipo de proyectos.
“Es obvio que (Venezuela) no tiene, porque ni siquiera tiene para comprar papel higiénico y leche para los niños (en su país), no van a tener tampoco para andar haciendo refinerías (en otros país)”, refirió Núñez.
El diputado liberal dijo que la infraestructura existente donde se supone se construiría la refinería, le servirá al Gobierno de Daniel Ortega para mantener el monopolio de la distribución de los combustibles.
“Lo que se ve ahí es la multiplicación de la capacidad de Albanisa para sostener el monopolio de combustibles en Nicaragua”, expresó Núñez, agregando que para ser importador de combustibles en Nicaragua es necesario tener capacidad de almacenamiento por un determinado número de tiempo del consumo de lo que se va a vender, es decir, hay que tener reservas.
Según Núñez, lo que hicieron con eso es consolidar un monopolio e independientemente que sigan o no sigan en el Gobierno, la familia Ortega-Murillo va a seguir manejando ese monopolio.
Este negocio está exonerado de impuestos y tiene el apoyo estatal y privado con el apoyo de la cooperación venezolana, con lo cual crearon un monopolio del combustible y por eso la familia presidencial es la que decide cuándo los precios de los combustibles suben, cuando a nivel internacional están bajando.
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