Los 12 de ahora son los nuevos 15. Y no solo eso, por estos días, como nunca, es más difícil criarlas. Sus procesos biológicos se han adelantado, sus circunstancias sociales también, quieren verse y hacer lo que hacen las más grandes. Los padres, según el artículo de Carlos Pérez y José Miguel Jaque para el sitio latercera.com, están preocupados intentando dilucidar hasta dónde sí y hasta dónde no, mientras el entorno da señales encontradas.
En este escenario, la preadolescencia de las hijas está resultando difícil. Porque ya pasó el tiempo en que las niñas de 11 o de 12 años solo salían de vacaciones con sus padres o parientes; en que se supeditaban a la ropa que escogía su madre. Ahora quieren ser como las de 15, pero solo tienen 11.
“Una de las cosas maravillosas y aterradoras de ser niño es el deseo de verse y actuar como si fuera mayor. Los medios y la publicidad han ponderado ese deseo y están, crecientemente, vendiendo una imagen de sensualidad como algo que cualquier niña puede tener. Al presionarlas a asumir identidades a las que sus padres se resisten, generan una brecha entre ellas y sus familias. Esta es una de las razones por las que hoy es tan difícil ser padre”, explica Rachel Simmons, escritora estadounidense especialista en el tema y autora del libro La cultura oculta de la agresión en las niñas (2002).
Para el sicólogo australiano experto en crianza, Steve Biddulph, hoy es más difícil que nunca criar niñas. “Jamás la infancia de las niñas ha estado tanto bajo amenaza”, dice. La culpa de esto, según el australiano, la tiene la publicidad, que impone un culto a la feminidad sexualizada y al valor del cuerpo sobre las ideas, conceptos reforzados en todo momento por la televisión. ¿El resultado? Niñas que adelantan procesos. Que son “agrandadas”.
Una teoría que comparte Joann Deak, sicóloga con más de treinta años de estudios sobre esta edad y autora de Así alcanzan el éxito las niñas (2010), dice que hoy “están creciendo más rápido porque la publicidad les pide que lo hagan cuando aún son muy pequeñas”, lo que acarrea escenas de rebeldía, rabietas y preocupación por el aspecto físico mucho antes que en generaciones anteriores.
Por eso, la ropa y el maquillaje son el camuflaje preferido para aparentar más edad. Y lo usan. De acuerdo con diversos estudios las niñas prefieren usar ropa y zapatos al estilo adultos en versión miniatura.
En 2010 un estudio de Ipsos Public Affairs entrevistó a más de siete mil padres y madres de veinte países y el resultado fue que 84 por ciento de los encuestados declaró que los niños están creciendo más rápido que las generaciones anteriores y siete de cada diez opina que sus hijos deberían tener más tiempo para comportarse como niños, pero no lo hacen porque su entorno los presiona para crecer precozmente.
Los expertos recomiendan hablar con los hijos para que aprendan a disfrutar cada etapa de su vida, ya que estas no volverán.
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