El veterano Frederich Cepeda bateó de 4-4 con cinco carreras impulsadas, guiando a Pinar del Río de Cuba a un triunfo 8 por 4 sobre Caribes de Anzoátegui, ayer en las semifinales de la Serie del Caribe que se juega en el estadio Hiram Bithorn de San Juan, Puerto Rico.
Gil había encendido la candela un día antes, cuando aseguró que su equipo era mejor que el dominicano, declaraciones que prometió mantener aunque le pusieran delante al mismísimo presidente quisqueyano Danilo Medina.
Fue un choque de mucho dramatismo hasta el último momento, pues los mexicanos llegaron a tener ventaja de 5-0 a la altura de la sexta entrada, pero los dominicanos empezaron a descontar ante el picheo de relevo de Culiacán. [/doap_box]
Cuba intentará atrapar hoy su octava corona caribeña y la primera en 55 años, cuando enfrentará a los Tomateros de Culiacán de México.
El derecho Norge Luis Ruiz (1-1) entró como relevista en rescate del abridor Freddy Asiel Álvarez, quien permitió cuatro carreras —tres limpias— en 3.2 episodios. Ruiz aisló cinco imparables y no permitió anotaciones a Caribes por 4.1 entradas. Amalio Díaz (0-1) fue el derrotado.
Venezuela dominó la primera mitad del encuentro, aprovechando tres errores de la defensa cubana para producir cuatro carreras, mientras el abridor Daryl Thompson se las arreglaba como podía para salir de varias emboscadas de los artilleros caribeños.
Finalmente en el sexto capítulo, la Selección rojiblanca inauguró el marcador. Yulieski Gourriel y Alfredo Despaigne pegaron sencillos contra Thompson y después que Yosvany Alarcón fallara con elevado al prado derecho, el mánager venezolano Omar López llamó al relevista Tiago Da Silva para enfrentar a Cepeda, quien bateó triple de dos carreras y anotó por error defensivo.
En el séptimo, los Vegueros tomaron la delantera, marcando cinco rayitas contra cuatro relevistas. Un doble limpiador de bases llenas de Cepeda contra Richard Salazar fue la clave del episodio y del encuentro, en donde Caribes (4-1) perdió la magia y con su primera derrota fue enviado a casa con las manos vacías.
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