Religiosas y amigos atienden a monseñor Oscar Arnulfo Romero luego de ser asesinado en su iglesia de la Divina Providencia en El Salvador, en 1980. Su muerte es considerada como el detonante de la sangrienta guerra civil que vivió El Salvador. LAPRENSA/ARCHIVO

El beato incómodo

A días que el papa Francisco ha declarado mártir de la fe al asesinado monseñor Oscar Arnulfo Romero, los mismos sectores en El Salvador que fueron sus más duros detractores y crearon un ambiente adverso

A días que el papa Francisco ha declarado mártir de la fe al asesinado monseñor Oscar Arnulfo Romero, los mismos sectores en El Salvador que fueron sus más duros detractores y crearon un ambiente adverso, que culminó con su muerte, lo elogian como un luchador social y prometen construirle un monumento en el centro de la capital si ganan las elecciones.

El anuncio del papa, que allana el camino a la beatificación del prelado asesinado, “obligó a gente a replantearse las cosas y ojalá que les lleve a pedir perdón, muchos tienen que pedir perdón por monseñor Romero”, dijo el obispo auxiliar capitalino, monseñor Gregorio Rosa Chávez.

Para el politólogo Antonio Martínez, profesor del departamento de Relaciones Internacionales de la Universidad Nacional de El Salvador, esos sectores ahora “entienden que la figura de monseñor Romero es una figura de gran magnitud, no solo salvadoreño, sino que también internacional” y “eso creo que los ha obligado a corregir y mejorar su discurso político, no creo que sea una hipocresía total, pero también tiene propósitos electorales”.

Se refieren a las declaraciones sobre Romero pronunciadas hace una semana por políticos del partido de derecha Alianza Republicana Nacionalista (Arena), a casi 35 años del asesinato. El candidato a la Alcaldía de San Salvador por Arena, Edwin Zamora, prometió que de ganar la Alcaldía de la capital construiría un monumento a Romero y reclamó que el arzobispo “nos pertenece a todos los salvadoreños”. El sorprendente anuncio de Zamora fue respaldado casi de inmediato por el presidente del partido Arena, Jorge Velado, y dijo que Romero “es un líder histórico del país, es un líder para nosotros los católicos, porque fue nuestro guía y la cabeza de nuestra Iglesia”.

El Salvador celebrará las elecciones municipales y legislativas el próximo primero de marzo. Arena fue fundado en 1981 por el mayor del ejército Roberto D’Aubuisson, a quien un informe de la Comisión de la Verdad señaló en 1993 como el autor intelectual del crimen y creador de los escuadrones de la muerte. Romero fue asesinado por un francotirador cuando oficiaba misa el 24 de marzo de 1980, y para los analistas fue el detonante de la guerra civil que concluyó en enero de 1992 con la firma de los acuerdos de paz.

75,000 muertos, 550 mil desplazados y medio millón de refugiados son algunas de las cifras trágicas que dejó la guerra civil en El Salvador, entre 1980 y 1992.

D’Aubuisson murió el 20 de febrero de 1992, tras un largo padecimiento de cáncer en la garganta. Miguel Montenegro, quien dirige la no gubernamental Comisión de Derechos Humanos de El Salvador, expresó su esperanza de que las declaraciones de los políticos reflejen “una posición verdadera de reconocer el papel que jugó monseñor Romero en defensa de los derechos humanos y no sea una cuestión totalmente electorera dentro del marco de las elecciones”.

El comienzo de la década de los años ochenta era una época en que aumentó la represión de los militares y estaban en auge los escuadrones de la muerte respaldados por los sectores políticos ultraderechistas, que impulsaban una consigna: “Haga patria, mate un cura”.

Para María Luisa D’Aubuisson de Martínez, hermana del polémico militar y fiel devota del arzobispo mártir, “si esas palabras fueran acompañadas por una actitud de reconocimiento que su fundador y líderes fundadores de su partido participaron en la muerte de monseñor Romero y pidieran perdón, pues nos alegraríamos que hayan cambiado”.

Su devoción y defensa de monseñor Romero provocó un alejamiento con gran parte de su familia, pero eso no le importó: “Mantengo mi postura delante de quien sea, ya sean familiares, o conocidos, o amigos, saben de mi postura y no he cambiado, entonces yo no tengo problema”, afirmó.

Pese a la mención del mayor Roberto D’Aubuisson y de otros dirigentes del partido en el asesinato de Romero y de seis sacerdotes jesuitas en 1989, una ley de amnistía emitida en 1993 por el presidente Alfredo Cristiani, de Arena, impide la apertura de cualquier juicio en El Salvador.

No hubo juicio por su asesinato “Gente que ahora está aquí y que ha tenido el poder político en este país lo llamaron de todo, revoltoso, que estaba levantando al pueblo, que era comunista, que apoyaba a los guerrilleros terroristas, qué no dijeron de monseñor Romero”, afirmó la hermana de D’Aubuisson, María Luisa D’Aubuisson de Martínez.

Jesús Delgado, quien conoció muy de cerca a Romero porque fue su secretario particular y escribió la biografía oficial, dijo a la AP que “cada uno criticaba a monseñor Romero según su conveniencia, para el Gobierno, para los militares, para los ricos, él pasó a ser parte de los que estaban en contra del Gobierno y por lo tanto era comunista”.

Delgado recuerda que Romero le expresó su preocupación porque estaba convencido que los dos bandos querían irse a la guerra y él trató de resolverlo y “siempre estuvo deteniéndolos”.

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COMENTARIOS

  1. Hace 12 años

    Para lector aqui en el salvador pasa todo lo contrario de lo que ud dice en el salvador la izquierda yla derecha se estan acabando al pais

  2. Hace 12 años

    Que alegria por mi beato Romero…..guia de mi vida…trato de vivir su ejemplo

  3. Ivan Porras C.
    Hace 12 años

    Los incómodos son la mafia Vaticana. Monseñor Romero acudió al Vaticano con pruebas documentadas de las atrocidades que ocurrían en El Salvador. El Papa Juan Pablo II ni siquiera lo recibió, lo abandonó a su suerte. Poco tiempo después fue asesinado. Ahora el Papa Borgoglio aparece, hipócritamente, fingiendo demencia y lo hace Beato. El Vaticano debería primero, ante todo, pedir perdón al pueblo Salvadoreño y a la familia de Romero por haberlo abandonado. Son cómplices silenciosos del crimen.

  4. Erick Ernesto Peraza Rodríguez
    Hace 12 años

    no se puede negar que ya es personaje a nivel mundial esos mártires que deja la guerra , todo se dio en el contexto de la guerra no es hipocresía lo de la derecha de pedir perdón la izquierda debería hacerlo por matar a roque dalton o borgonovo , lo que es cierto es que quien sacara mas raja de esto es el FMLN que por años lo ha tenido de bandera partidaria .

  5. alma navarro
    Hace 12 años

    Clase de hipocresia los que lo mandaron a matar hoy lo veneran. Malbados herejes

  6. Alvaro Orozco Carballo
    Hace 12 años

    El legado de Monseñor Romero demuestra que se opuso a las injusticias de capitalistas y de izquierdistas, condeno toda violencia:Todo uso de fuerza injusto y criminal.

  7. La Posta
    Hace 12 años

    Con una mayoría de la población en la mayor pobreza y con niveles educativos mínimos, no extraña el uso político de los sentimientos religiosos de la gente como estrategia para llegar o mantenerse en el poder. Si a esto sumamos que existen políticas directas para anular la memoria del pueblo, hechos como este no asombran en absoluto.

  8. lector
    Hace 12 años

    Mas que todo los que estan incomodos son los de la Prensa porque en el salvador la izquierdad y la derecha no se andan matando y destruyendo el pais como en Nic. ellos trabajan por el pais si es cierto que hay sectores incomodos como los guardias qu mataron a este padre.

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