¿“Mente abierta” para cacería de animales?
Hace unos días mi mamá estaba encantada con un programa de CNN, donde el presentador Ismael Cala entrevistó a la ministra del medioambiente de Ecuador. Ella anunciaba que su país ha dado protección a las aves migratorias. Este país tiene 1,596 tipos de aves de las cuales 104 son aves migratorias.
Una de las causas de la migración de aves es el cambio de clima de las zonas donde viven, ya que las temperaturas bajan, por consiguiente, la comida escasea. Las ventajas de este fenómeno es que encuentran lugares para anidar y abundancia de comida. En la mayoría de las ocasiones recorren grandes distancias para llegar a sitios más cálidos, donde pueden sobrevivir, pero ¿de qué sirve que se les proteja en Ecuador, destino final de las aves, si en los países de tránsito como el nuestro van a ser cazadas?
Al proteger las aves migratorias se busca contribuir al equilibrio de los ecosistemas de los que forman parte estos animales y que el ser humano ha alterado con sus actividades, entre ellas la cacería, que es una forma destruir y desestabilizar el medioambiente, esta actividad es mal llamada deporte y hasta “Turismo de Aventura”.
Nicaragua es un país que no cuenta actualmente con leyes, recursos y programas adecuados para proteger la flora y fauna debidamente. Actualmente tenemos la Ley 747, que es un muy buen comienzo, pero es el inicio de un largo camino. No considero adecuado que compañías como Extreme Adventure oferten paquetes en los que los turistas puedan cazar aves o cualquier otro animal terrestre.
Pero menos adecuado considero el llamado de la señora Sylvia de Levy, presidenta de la Cámara Nacional de Turismo (Canatur), a tener una “mente abierta” para la cacería de animales.
Creo que el mayor error que estamos cometiendo los nicaragüenses es pensar que la solución a nuestros problemas económicos es permitir lo que denominó la señora de Levy como turismo de aventura o la construcción de un Canal Interoceánico a un costo medioambiental, económico y social tan alto que ni todo el oro del mundo va a ser suficiente para recuperar estos valiosos recursos naturales que actualmente benefician a la población.
La única forma de salir de la pobreza es invirtiendo en el activo que pocos han visto en Nicaragua y que es el fundamental, su capital humano. La única forma de salir de la pobreza es desarrollar el enorme talento que tienen sus más de cinco millones de habitantes, ¿de qué forma? Mejorando la educación de la población, rubro en el que se ha hecho muy poco o casi nada especialmente hablando de primaria y secundaria.
Nicaragua necesita urgentemente una reforma educativa de raíz, que impida la deserción escolar y que impulse la investigación. Necesitamos una oferta amplia de carreras técnicas y un enorme impulso para las carreras científicas, esto es tener una verdadera mente abierta y sembrar la semilla para un futuro mejor.
Donaji Peña Centeno
Cultivar la lectura
En España, adentrarse en una librería medianamente surtida, enfrentarse con la gran cantidad de títulos publicados cada año, que sumados a otros más tradicionales hacen una montaña, es un reto para el personal con capacidad de lectura y la fugacidad del tiempo disponible para el hombre moderno. Ello hace que la búsqueda entre anaqueles y expositores sea siempre una tarea apasionante a la que hay que aproximarse con algo de la mentalidad del investigador que busca un signo de vida entre materiales aparentemente inertes.
Familiarizarse con el ambiente que rodea al libro es un buen modo de cultivar la afición a la lectura. La visita a una biblioteca pública, el paseo a través de sus anaqueles, tiene algo que ver con la serenidad que requiere la visita a un museo, ya que reclama tiempo para contemplar, examinar y valorar lo visto; con la diferencia de que un visitante industrioso saldrá con un libro bajo el brazo, que procurará devolver antes de que venza el plazo del préstamo.
Se dice que el libro es un amigo siempre disponible, pero la amistad exige trato. Acariciar la cubierta de una obra, leer su índice, hojear su prólogo o las primeras líneas del texto, son formas de relacionarse con el libro, de iniciar ese trato.
Las condiciones físicas del volumen contribuyen también a ese acercamiento: el tamaño y legibilidad de la letra, el color del papel o la calidad de la impresión, incluso el margen de las páginas contribuyen a hacer de la lectura un placer o un martirio.
Al ser la lectura una actividad inicialmente activa, en la que hay que poner tiempo, concentración e imaginación, la adquisición del hábito de lectura no resulta excesivamente fácil. Aquí está la tarea de la educación para familiarizar al niño con el libro.
La selección de lecturas hace mucho; pero más eficaz es la biblioteca familiar y los hábitos de convivencia dentro del hogar: que los libros formen parte del mobiliario de la casa, más allá de su valor decorativo. La actitud de los niños dependerá en buena parte de la actitud que perciban en sus padres. Si el niño convive con libros, si ve leer a sus padres mientras su hermana mayor ayuda al pequeño a realizar su tarea escolar, seguramente les imitará; pero soportará mal que le manden a leer, como si fuera una tarea enojosa, cuando el resto de la familia permanece ante el televisor comiendo unas pipas. Quizá todo comienza cuando los padres leen cuentos a sus hijos pequeños.
Agustín Pérez Cerrada
Estatuas y héroes matagalpinos
Francisco Arauz Blandón, el mejor alcalde que ha tenido Matagalpa, dio a conocer en todo el mundo el poema del doctor Guillermo Gómez, Matagalpa la bella: “Eres bella tigresa, de una rara belleza, con cien ojos te custodia el Apante, tu vieja raza aprendió la lección; flechas dignas que le dio el huiscoyol; arcos bravos que le dio el quetzal. Y escribió los gestos más heroicos de su aguerrido grupo que amaba la montaña y su enorme libertad”. Luego llegó el inmortal poeta Samuel Meza y la bautizó como La Perla del Septentrión. Dentro de tantas obras que nos dejó este gran alcalde está el parque Morazán y su majestuosa fuente luminosa que con sus torres de agua a colores sirvió de fondo para las fotografías de miles de visitantes de toda Nicaragua y el mundo.
En la actualidad y siguiendo las orientaciones del binomio Ortega-Murillo, de destruir toda obra que nos recuerde buenos alcaldes, esta municipalidad donde campea la corrupción según las declaraciones públicas del coronel Lenín Cerna, destruyó la mágica fuente para colocar un enorme bloque y parado en él una estatua de Carlos Fonseca, que dejó escrito en sus memorias: “Muchos métodos son aceptados en la lucha contra la dictadura, pero nunca que un revolucionario se preste a un fraude electoral”. A la derecha de Carlos pusieron a Tomás Borge, quien recomendaba a Daniel: “Hagamos cualquier cosa, digan lo que digan no importa, debemos mantener el poder a cualquier costo”.
Los 60 indios flecheros matagalpas, hoy héroes nacionales y que fueron tan útiles en la batalla de San Jacinto en 1856, ni siquiera existe un proyecto de hacerles un pequeño monumento, obelisco o estatua para reconocer y recordar su martirio de viajar descalzos cien kilómetros para enfrentar a los antiguos filibusteros traídos por los vendepatria, no regresó ninguno a Matagalpa, solo llegó la noticia del triunfo sobre el invasor que nos quería convertir en esclavos. Si no vencemos el miedo este inconstitucional e ilegal sistema, aunque fallido y colapsado, seguirá en el poder porque “el pueblo tiene el gobierno que se merece”. Y que no nos cause asombro si en el futuro ponen a la izquierda de Carlos al que más ha avergonzado a los matagalpinos, el señor Roberto Rivas, promotor y ejecutor de los últimos fraudes electorales. El gran filósofo Aristóteles tenía razón; “Los tiranos solo son demagogos que pudieron convencer al pueblo de sus objetivos”.
Leopoldo Villalta López
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