En la Universidad Católica Redemptoris Máter continuó sus estudios de Psicopedagogía, para mejorar su metodología musical.
El conocido músico Julio Cansino afirma que el trabajo de Mónica es de las mejores. “Ella ha sido espléndida y de primera clase en la música, es profesora de piano y directora de coro”.
“Es la maestra de piano que más ha significado en mi carrera durante fue su estudiante en el Conservatorio de Música de la Upoli”, dice por su lado William Chávez. Por tales méritos la XII
Temporada de Musical Coral le fue dedicada.
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En su andar como maestra, Mónica ha sido incansable. Su alegría, humor y joven espíritu, la han hecho aglutinar jóvenes músicos y formar lo que es hoy el conocido Coro Vocal Opus 12. Durante estos últimos cinco años ha logrado desarrollar un amplio repertorio de música gregoriana y del renacimiento.
Han cantado a la par de la Orquesta Nacional de Nicaragua, In Crescendo, y Arpegios. Para mayo de este año piensan volver a poner en escena el Magnificat de John Rutter. Su otra inquietud es organizar con varios directores un festival nacional de coros.[/doap_box]
“Un pueblo que canta es un pueblo alegre, porque el que canta sus penas espanta”, dice la mexicana Mónica Rodríguez Helu al hablar de su vida como pianista y maestra de varias generaciones de músicos en nuestro país.
Proveniente de México como turista, Mónica ingresó a Nicaragua en 1983. Una de sus primeras paradas fue en el restaurante Mirador Tiscapa, desde donde divisó la laguna capitalina, belleza natural de origen volcánico llamada en Náhuatl, Uticapa; y en lengua mexicana, Atexcapa.
“En esos años que vine, la laguna de Tiscapa era color verde esmeralda, era un paraíso hermosísimo, y al verla suspiré: aaaaahhh; por eso siempre he dicho que en ese asombro entró Nicaragua en mi alma”. Desde entonces han pasado 31 años, dice Mónica, y ahora se siente parte de la historia en la música nacional.
Pianista ejecutante, es egresada del Conservatorio Nacional de Música de México; en este mismo país recibió clases de conjuntos corales, tocó piano en salas del Conservatorio Nacional de Música, y en la Sala Manuel M. Ponce, del Palacio Nacional de Bellas Artes.
DE RECUERDOS Y SUEÑOS
“Un día los solares de Managua amanecieron llenos de tanques, y tomé una foto con unos niños colgados de los cañones, estaban jugando; era curioso”, dice Mónica al recordar a Nicaragua en esos días de guerra .
Sin embargo decidió quedarse porque no tuvo miedo y porque pudo “ver la guerra como una realidad cotidiana”, reflexiona Mónica, armada de su propia filosofía de sueños , utopías, y cambios.
Este pensar y sentir la hace recordar a la pianista norteamericana Joy Croker invitada por el maestro Pablo Buitrago a dar clases de música. Semilla que vino a florecer al crearse, en el Colegio Bautista, el Conservatorio de Música.
“Croker era soñadora, perseguidora de utopías, y logró cambios. Un día en la primera iglesia bautista dijo: ‘se abre el Conservatorio de Música’; a mí me invitó a ser parte, y ser de las fundadoras”, reveló Mónica.
Actualmente el Conservatorio de Música la Upoli, tiene un alto nivel académico y es dirigido por la pianista cubana María Caridad Rosado. “Todo mundo ha puesto un granito de arena para formar la playa”, dice metafóricamente Mónica, al reconocer que muchos maestros, tanto nacionales como de otros países, como Rosado, han contribuido en desarrollar lo que es la música culta.
CARRERA EN LA MÚSICA

En nuestro país Mónica se ha dedicado más a acompañar que a tocar como solista. Su primer contacto con la música en los ochenta fue con la profesora Mercedes Prado, entonces directora de la Escuela Nacional de Música. Luego entró al Coro Nacional cuando era su director el maestro Juan Manuel Mena.
Se ha desempeñado como maestra de piano en el Conservatorio de Música de la Upoli; en la Academia de la música Bansbach, los preescolares Berta, y Jardín de Manzanita.
De sus gratos momentos recuerda con emoción su paso como voluntaria en el Centro Cultural de Batahola Norte en 1993; cuando llega a dirigir el Coro Padre Ángel Torrellas y poner en escena la emotiva cantata de Carmina Burana, y un Réquiem de Mozart.
Su otro gran paso, en el campo lírico fue cantar con el grupo coral de Hipólito Aguirre, con él hicieron giras a México.
Mónica también tuvo participación en el 1er Festival Internacional de Coros Tlaxcala Canta.
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