Anita Ekberg (fallecida el 11 de enero recién pasado en el municipio de Rocca di Pappa, Italia, a los 83 años) no es ninguna leyenda del cine. Tampoco fue actriz, en el estricto sentido de la palabra. Pero sí un icono, gracias a su participación como la estrella internacional, Sylvia, en La Dolce Vita (1960), de Federico Fellini.
[doap_box title=»Globo de Oro» box_color=»#336699″ class=»aside-box»]Su debut cinematográfico fue en la película Abbot and Costello go to Mars a principios de los años cincuenta. Después intervino en dos comedias con el dúo Jerry Lewis y Dean Martin: Artistas y modelos (1955) y Loco por Anita (1956).
Tuvo un breve papel en Blood Alley (Callejón sangriento), filme de William A. Wellman protagonizado por John Wayne y Lauren Bacall. Por este trabajo ganó un Globo de Oro como estrella emergente en 1956. En ese mismo año tuvo un papel en la superproducción Guerra y paz (War and Peace) de King Vidor, con un extenso reparto que incluía a Henry Fonda, Audrey Hepburn, Mel Ferrer y Vittorio Gassman.
Su primel papel como protagonista (junto con Robert Ryan) fue en Regreso de la eternidad (1956).
En 1958 rodó Paris Holiday con Bob Hope y al año siguiente viajó a España para rodar la coproducción Los tres etcéteras del coronel, dirigida por Claude Boissol y ambientada en la guerra de independencia española. Aquí trabajó con Vittorio de Sica y Fernando Fernán-Gómez. Otros filmes de esta época son: Interpol (con Victor Mature) y Valerie (con Sterling Hayden).[/doap_box][doap_box title=»Miss suecia en 1951″ box_color=»#336699″ class=»aside-box»]Fue Miss Suecia en 1951 y compitió en el concurso de Miss Universo. No lo ganó, pero quedó entre las seis chicas finalistas, y de acuerdo con las normas del certamen recibió la opción de un contrato de starlette con la productora Universal Pictures. El magnate Howard Hughes quiso pulirla al gusto americano: le propuso operarse la nariz, retocarse la dentadura y cambiar el apellido Ekberg por otro más fácil de pronunciar. A esto respondió ella: “Si me hago famosa, el público aprenderá a pronunciar mi apellido; y si no, no me importa”.
Su debut cinematográfico fue en la película Abbot and Costello go to Mars a principios de los años cincuenta. Después intervino en dos comedias con el dúo Jerry Lewis y Dean Martin: Artistas y modelos (1955) y Loco por Anita (1956).[/doap_box]
El fresco felliniano sobre aspectos de la sociedad romana tiene muchos momentos inolvidables, pero dos saltan primero a la memoria: La estatua de Cristo colgada de un helicóptero y el baño nocturno de Sylvia en la fontana di Trevi, admirada por un Marcello Mastroianni extasiado.
MOMENTOS EN EL CINE
En la carrera cinematográfica de Ekberg (Miss Suecia, 1950) hay otros dos momentos que le aseguran para siempre, un rincón cerca del cine.
Uno es su aparición en Boccaccio 70 (1962; el segmento dirigido por Fellini), asociada con la canción infantil de Nino Rota ( Bevete piu latte, il latte fa bene ).
Ella es la rubia voluptuosa que anuncia leche desde un cartel al aire libre. Pepino De Filippo es el moralista que protesta contra ese atentado a la moral pública y termina obsesionado por la mujer del cartel (convertida en la gigantesa).
Su último gran momento fue su cameo en Intervista (1987), documental de Fellini sobre los estudios de Cinecittà. En una secuencia que realmente es un homenaje de Fellini a sí mismo, Mastroianni (vestido como Mandrake el Mago) visita la casa de Anita y de pronto aparece en una manta extendida sobre la pared, la famosa secuencia de Sylvia y Marcello besándose en la fontana di Trevi.
A LOS 57 AÑOS
Anita, todavía hermosa a sus 57 años, se seca una lágrima provocada por el impacto de contraponer en un instante la magia del pasado con la dura realidad del presente. Marcello, sabio y paciente como un monje budista, observa la escena sin inmutarse.
La Ekberg tuvo una larga carrera internacional en el cine y la televisión, pero con pocos títulos memorables a excepción de los señalados.
Hizo de esposa frívola de Pierre Bezújov (Henry Fonda) en la versión italo-estadounidense de Guerra y paz (1956).
Actuó junto con astros y comediantes de fama internacional como Abbott y Costello, Jerry Lewis, Bob Hope, Fernandel, Frank Sinatra, Dean Martin, Alberto Sordi y Michael Caine.
También es objeto de uno de los errores sobre cine más generalizados: la creencia de que ella baila Patricia, de Dámaso Pérez Prado, en La Dolce Vita . En realidad, la melodía se escucha dos veces: en la secuencia playera en que Marcello conoce a Paola, la jovencita que representa la inocencia perdida; y en la secuencia del striptease de Nadia Gray. Para esta secuencia se utilizó el arreglo original de Pérez Prado con ritmo de mambo y swing norteamericano y uso del órgano como instrumento principal.
LAS SIETE COLINAS DE ROMA
Anita baila con Marcello, Arrivederci Roma , compuesta por Renato Rascel para Las siete colinas de Roma (1958) y cantada en esa película por Mario Lanza y Luisa Di Meo en la Piazza Navona (junto a la Fuente de los cuatro ríos ).
Cerremos este brevísimo homenaje con las palabras de Marcello a Sylvia (Anita) mientras bailan en el night-club Caracalla: Tu eres la primera mujer del primer día de la Creación. Tu eres la mama, la hermana, la amante, la amiga, la ángela, la diabla
Todas esas cosas seguirá siendo la diva desde su magnífico cielo en Cinemascope y glorioso blanco y negro.
(Agradecimiento por la colaboración del ingeniero Bayardo Cuadra a este artículo) .
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