Francia vivió ayer la mayor movilización de su historia, con 3.7 millones de manifestantes en todo el país, incluyendo a 50 líderes de Europa y el resto del mundo en París, en repudio de los atentados islamistas que dejaron 17 muertos esta semana.
A lo largo del día, los franceses salieron a las calles en diversas ciudades de Francia, donde hubo más de 2.5 millones de manifestantes. En París eran entre 1.2 y 1.6 millones, pero la masiva afluencia tornó imposible un recuento preciso, indicó el Ministerio del Interior.
Fue un homenaje multitudinario e histórico, de franceses de todas las comunidades, a los 17 fallecidos en los ataques, con predominio de los mensajes Yo soy Charlie, el lema popularizado en internet en recuerdo de las doce personas fallecidas el miércoles en la masacre perpetrada por Said y Chérif Kouachi, en la revista Charlie Hebdo.
“Lanzaron piedras y luego un objeto en llamas contra la ventana”, dijo un portavoz de la Policía de Hamburgo. “Dos habitaciones de la planta baja resultaron dañadas, pero el fuego fue apagado rápidamente”, añadió.
Dos personas, de 35 y 39 años, de comportamiento sospechoso fueron detenidas, indicó la Policía, que investiga si el ataque tiene relación directa con la publicación de las viñetas. Fiscalía de Bruselas. [/doap_box]
Apenas separados por el presidente de Malí, Ibrahim Boubacar Keita y la pareja francoalemana de François Hollande y Angela Merkel tomados del brazo, la marcha reunió en la misma fila y a escasos metros de distancia al israelí Benjamín Netanyahu y el palestino Mahmud Abas, que no se hablan desde hace más de cuatro años.
El británico David Cameron, el español Mariano Rajoy y el italiano Matteo Renzi participaron en la manifestación, realizada bajo un sol bastante generoso para un día de invierno y alguna llovizna esporádica, sin efecto sobre la muchedumbre que abarrotó las plazas de la República y de la Nación en el este.
LÁGRIMAS Y DETERMINACIÓN
En la muchedumbre, en la que abundaban banderas de Francia y muchos otros países (Israel, Palestina, Ucrania, Marruecos, España, Líbano o el Tíbet), podía verse a gente de todas las edades y a familias con sus hijos. En un hecho inusual, las fuerzas del orden fueron aplaudidas por los manifestantes.
Ayer se vieron muchas lágrimas, en una Francia enlutada tras los sangrientos ataques al semanario Charlie Hebdo y la toma de rehenes en un supermercado judío de París. Pero también hubo expresiones de comunión y de determinación de no ceder ante la intolerancia y el fundamentalismo.
Soy francés y no tengo miedo, Que corra la tinta, no la sangre, o simplemente Libertad, Libertad fueron algunos gritos que se elevaron de esta marea humana. Soy marroquí, musulmana y nacida en Francia(…) Yo soy Francia ¡Viva la Libertad!, proclamó Myriam, una mujer de unos 40 años.
EL ABRAZO A CHARLIE
Con expresión grave, los dirigentes extranjeros marcharon estrechando filas, rodeando a Hollande y tomados del brazo. Recorrieron apenas 200 metros, de un recorrido total de 3.5 kilómetros.
La manifestación estaba encabezada por familiares y allegados de las 17 víctimas que murieron en los ataques.
El presidente Hollande abrazó uno por uno a los dirigentes extranjeros, a los familiares de las víctimas y tomó en sus brazos a algunos miembros de la redacción del semanario satírico, que llevaban en la cabeza una cinta blanca con el lema Charlie escrito en negro. Fue uno de los momentos de mayor emoción de la jornada.
Unas 10,000 personas se reunieron en la pequeña localidad francesa de Dammartin-en-Goele, donde los hermanos Kouachi murieron en un enfrentamiento con las fuerzas del orden el viernes.
Los manifestantes enarbolaban pancartas con consignas de resistencia, como Empuñen sus bolígrafos, Libertad, igualdad, dibujad, escribid y Yo soy Charlie.
Amedy Coulibaly, responsable del asesinato de una policía el jueves en París, murió también el viernes en otro asalto de las fuerzas del orden en París, en la tienda donde había tomado rehenes y matado a cuatro personas de confesión judía.
Cherif Kouachi reivindicó su pertenencia a Al Qaeda en la Península Arábiga (AQPA), mientras Coulibaly dijo ser del grupo Estado Islámico.
«París es hoy la capital del mundo. Todo el país se elevará hacia lo mejor que tiene”. François Hollande, presidente de Francia, en declaraciones a su gabinete antes de la manifestación.
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