Para muchos que lo conocieron, el legado de Pedro Joaquín Chamorro Cardenal, director Mártir del Diario LA PRENSA, tiene vigencia, más aun a 37 años de su asesinato.
La sangre de Pedro Joaquín es como una semilla que va a volver a florecer, afirma su yerno, el economista Edmundo Jarquín, definiéndolo como un hombre inclaudicable frente a la persecución.
El doctor Carlos Tünnermann insiste en que la frase Nicaragua volverá a ser República de Pedro Joaquín, debe inspirar a los nicaragüenses a luchar por su libertad y principios democráticos.
La frase debe iluminar el camino hacia la libertad y la democracia, porque estamos en una época ahora peor que la de Somoza, porque no hay Estado de Derecho, la Constitución y las leyes se violan cuando el ejecutivo quiere, dijo el jurista.
Para el gerente de Radio Corporación y excandidato presidencial Fabio Gadea Mantilla, los ideales de Pedro Joaquín continúan enarbolando la lucha por la libertad democrática de Nicaragua.
La lucha y el pensamiento de Pedro tienen una gran vigencia y su lucha la debemos abanderar para luchar por una Nicaragua democrática, reflexionó Gadea Mantilla, quien considera que Pedro Joaquín fue un patriota entregado a defender la causa democrática por la que por décadas ha luchado Nicaragua.
El abogado Alfonso Dávila Barboza considera que Pedro Joaquín tenía un gran futuro político; sin embargo, señala que el periodista siempre se interesó más por servir al pueblo y a las comunidades que ser un presidente de la República.
Su lucha fue frontal contra el régimen de los Somoza. Fue perseguido, fue encarcelado, fue enjuiciado y finalmente asesinado. Los nicaragüenses tenemos una deuda con Pedro Joaquín.
Sergio García Quintero, quien muchas veces lo advirtió de atentados en su contra, considera que los nicaragüenses se deberían de sentir honrados y decir: Yo soy Pedro, haciendo alusión a la masacre cometida por terroristas en el semanario francés Charlie Hebdo , que ha consternado al mundo.
Él es un héroe al cual no pudieron doblegar nunca, ni con las amenazas, ni con los halagos. Quedó probado realmente su coraje y su ideal, sostuvo García Quintero.
Pedro Joaquín Chamorro Cardenal fue acribillado cuando se dirigía a LA PRENSA la mañana del 10 de enero de 1978 en una esquina de la Calle Trébol, donde enfrente se encuentra en la actualidad la Asamblea Nacional. Tres disparos de escopeta calibre 12 fueron mortales en la humanidad del más férreo opositor y crítico de la dictadura somocista.
La muerte de Pedro Joaquín es considerada como la acción que dio el estallido para la Revolución Sandinista, pues el fallecimiento del periodista enfureció al ya sufrido pueblo de Nicaragua. Un mar de gente se despidió el 11 de enero de su héroe mientras guardias somocistas los atacaban y entre balas y heridos, su cuerpo fue depositado en su última morada.
Esta mañana a las 9:00 a.m. una concentración de ciudadanos que despierta contra una nueva dictadura se manifestará en una concentración frente al monumento en honor al Mártir de las Libertades Públicas.
(Colaboración de Leonor Álvarez).
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