Ocho años consecutivos ha gobernado Daniel Ortega en Nicaragua, en dos períodos, logrando cambiar la Constitución Política, el orden legal de las instituciones armadas —que es lo que más preocupa a sus detractores— y también concedió el territorio nacional a un empresario chino a través de la Ley del Gran Canal Interoceánico.
Molina explica que la situación que ocurrió cuando se creía que ya no iba a haber prórroga a las cédulas con fechas vencidas es un ejemplo de cómo este gobierno maneja las crisis que mantienen a los ciudadanos con preocupación.[/doap_box]
Con estos antecedentes, un tercer mandato de Ortega “sería desastroso”, coinciden la directora de la Coordinadora Civil, Luisa Molina, y el exmiembro de la Junta de Gobierno de Reconstrucción Nacional (1979-1981), Moisés Hassan. Sin embargo, ambos están claros de que las intenciones de Ortega por una tercera reelección en 2016 son evidentes y probables.
Molina asegura que en estos dos mandatos consecutivos de Ortega —quien ya había gobernado de 1984 a 1990—, se ha retrocedido en institucionalidad y en la parte profesional tanto de la Policía Nacional como del Ejército.
“Ese es un peligro para un Estado Social de Derecho. Más que para un gobernante (futuro) para el Estado de Nicaragua, eso es peligroso porque se atenta contra la democracia de la República”, manifestó Molina.
ADVERTENCIA DE GOLPE MILITAR
Para Hassan, al tener Ortega el poder sobre las fuerzas armadas “el peligro de un golpe de Estado (en un gobierno posterior) estaría latente”, aunque considera que de suceder un “gobierno de auténtica oposición no pudieran amarrarles las manos (a través de un golpe de Estado)”.
El exdiputado y excanciller Francisco Aguirre Sacasa, más que proyectar el futuro, reflexiona sobre cómo Ortega ha logrado mantener el poder hasta el presente y considera que fueron “ingenuos y miopes” quienes acompañaron a Ortega en su ascenso al mismo.
“Va a querer reelegirse, de eso no hay duda, o si por alguna razón no se reelige querrá gobernar desde su esposa o su hijo, copiando como lo hacía el somocismo”. Moises Hassan, presidente del PAC.
“Daniel (Ortega) jamás hubiera logrado revertir los pasos que tomamos como colectividad hacia una verdadera democracia representativa entre 1990 y 2006 sin la ingenuidad, miopía y ambición de gran parte de los líderes de la oposición política y de la sociedad civil. En este sentido, tenemos que admitir que en su ‘hazaña’ Daniel no actuó solo. Contó con muchos cómplices”, opinó el exdiputado del Partido Liberal Constitucionalista (PLC).
Según Aguirre, Ortega también ha demostrado conocer bien el ADN de los nicaragüenses y saber explotar sus debilidades. “Lo notable es que ha logrado todo esto sin el respaldo de muchos de los exdirigentes del Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN), especialmente muchos de la nomenclatura e Inteligencia de los ochenta”, manifestó el excanciller.
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