Juji Hattori salió de la cárcel en el 2008, tras beneficiarse de una reducción de su pena de 18 años, y fue deportado a Japón. LA PRENSA/ EFE

Reclama por su honor a la justicia nicaragüense

Juji Hattori, quien fue conocido como “El Samurái” durante su estadía en la cárcel La Modelo, libra dos batallas: una contra el cáncer de páncreas diagnosticado recientemente, y otra contra el sistema judicial del país, para que se reconozca su inocencia y poder limpiar su honor.

Juji Hattori, quien fue conocido como “El Samurái” durante su estadía en la cárcel La Modelo, libra dos batallas: una contra el cáncer de páncreas diagnosticado recientemente, y otra contra el sistema judicial del país, para que se reconozca su inocencia y poder limpiar su honor.

“Mientras me queden fuerzas seguiré luchando para que todo se aclare. No quiero que mis descendientes vivan con la carga de ser los hijos de un criminal”, dijo Hattori durante una entrevista a Efe desde el despacho de sus abogados en Tokio, Japón.

La historia de Hattori se remonta al 24 de abril de 1997, cuando la Policía halló en las costas de San Juan del Sur el cuerpo sin vida de Harumitsu Muto, otro ciudadano japonés que residía en la misma localidad.

Dos días después, la Policía detuvo a Hattori, quien se encontraba en Nicaragua para hacer gestiones con la víctima. En menos de dos semanas, en los Juzgados de Rivas fue declarado culpable del asesinato.

[doap_box title=»El móvil del crimen» box_color=»#336699″ class=»aside-box»]Según la sentencia judicial, Juji Hattori cobró un millón de dólares como beneficiario del seguro de vida contratado por Harumitsu Muto diez días antes de su muerte. El condenado asegura que él nunca cobró dicho seguro, sino que lo hicieron los herederos legales de Muto, y para demostrarlo cuenta con el contrato de la póliza donde su nombre no aparece como beneficiario. A su favor, también cuenta con una declaración del único testigo presencial que se retracta de su versión inicial, en la que afirmaba haber visto a Hattori arrojando el cadáver al mar. Además de un informe del jefe de Policía local que recomendaba su liberación por no disponer de pruebas en su contra.[/doap_box]

Durante el juicio hubo muchas irregularidades, pues el acusado no contó con intérprete ni con un abogado de oficio durante los primeros interrogatorios a los que fue sometido, llegó a firmar documentos judiciales en Castellano “sin saber muy bien lo que decían”, y algunas de las pruebas necesarias para defender su inocencia no llegaron a tiempo al juicio.

En octubre de 2012 Hattori remitió una solicitud a la Corte Suprema de Justicia (CSJ) para revisar su caso, pero todavía no logra obtener una respuesta.

LO ATENDERÁN EN ENERO

Por su parte el magistrado de la Corte Suprema de Justicia, Rafael Solís, dijo que, según el Código Penal, hay posibilidades de reconsiderar el caso cerrado cuando aparecen circunstancias nuevas demostrables.

Además dijo que dicho caso se está tramitando en la Sala Penal de la CSJ y se atenderá en enero porque el personal del sistema judicial ya está de vacaciones.

 

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