“Hemos perdido a un valor que se inició en la compañía Encanto, de Paco García, en los años veinte, y que dejó una trayectoria de más de sesenta años en el teatro”, destacó el periodista y escritor Chuno Blandón al valorar el legado del director y dramaturgo Alfredo Valessi (1925-2014), considerado el pionero del teatro moderno en Nicaragua.
“Y el verdadero nombre de Alfredo Valessi era Alfredo Vales Rodríguez Moreira”, señaló Blandón, para aclarar que “Valessí” no es italiano como muchos creen, pero sí demostró que tenía una vasta cultura, por lo que era un gran intelectual.
Se inició con Pilar Aguirre, Emilio “El Chato” Moreno, y otros de la época; fue el primer director de teatro graduado en México; y trabajó en el cine y la televisión.
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El actor Salvador Espinoza Moncada reconoció la calidad de las puestas en escenas de Valessi, y sostuvo que con él hubo “una ruptura de conceptos del teatro que se hacía en los ochenta de la creación colectiva”.
Por su parte Verónica Guido, exalumna de la primera generación que formó Valessi, lo ve como el “padre dentro del teatro, y como director de la escuela de teatro muy exigente y que cuidaba la calidad”; también fue maestro de los teatristas Ulises Pérez, Flor de María Aguado, Luisa Barahona y Ligia Cordonero, entre otros.
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Llegó a ser director de teatro de Bellas Artes, donde asistían a ensayos Mimi Hammer, Miriam Hebé, Gloria Pereira y Gladys Ramírez, entre otras.
La mayor parte de su vida la pasó en México, Cuba y España, por lo que en los años ochenta era un completo desconocido, refirió Blandón.
A su regreso en los ochenta se dio a conocer como director de la obra El nacatamal de oro , de Blandón, premiada en México en el primer Festival del Cine, del teatro en Guadalajara.
Después como director de la Escuela Nacional de Teatro, donde impulsó sus conceptos novedosos de la metodología moderna de Konstantín Stanislavski, del cual fue un férreo defensor.
Por su parte el maestro Erasmo Alizaga, actual director de la Escuela Nacional de Teatro Pilar Aguirre, contó que conoció a Valessi en los años ochenta, cuando era entonces director de la escuela. Y que tuvo la oportunidad de trabajar juntos.
Valessi fue un “artista controversial y defendió sus conceptos del teatro profesional”, y fue “un maestro de la dramaturgia moderna”; y dejó un legado grande, y escribió novelas, comentó Alizaga.
Por sus méritos obras suyas serán incluidas en una antología de los maestros del teatro nicaragüense, anunció Salvador Espinoza, en ellas serán incluidas: El Güegüense , y obras de Pablo Antonio Cuadra, Rolando Steiner, Octavio Robleto, Alberto Ycaza, entre otros.
Valessi dejó inédita una novela sobre el drama social de México del siglo pasado. Su último sueño era verla publicada antes de morir.
Dramaturgia y novelas
Entre sus más de 20 dramas publicó las obras: El cepillo y la pelota, 1989. Teatro de la ira, 1995 (trilogía de las obras: Oscura raíz del grito, Destino manifiesto, y El predicador). El teatro: una pieza y dos absurdos; Cazador de moscas;Ensalada metafísica; y Sustitución, por esta última pieza recibió en 1997 el Premio Nacional Rubén Darío.
Su última obra puesta en escena por Ágora Teatro, fue Destino manifiesto, dirigida por la actriz Alicia Pilarte, como un homenaje a su valioso legado teatral. Con presentaciones en La Casa de los Tres Mundos, de Granada, Ola verde, y en el mismo lugar donde se encontraba enfermo en noviembre, en el Centro Hogar Senil Bautista.
Al haber poco interés en poner en escenas sus obras, optó por escribir novelas, así surgen La casa blanqueada, (1993); La leyenda de la mariposa; 2006, y El llamamiento (2008).
Ver en la versión impresa las páginas: 6 B

