El Hobbit: la batalla de los cinco ejércitos

La trilogía menos necesaria en la historia del cine llega a su desenlace en una extensa batalla climática. La acción se reinicia exactamente en el punto donde se cortó La desolación de Smaug.

La trilogía menos necesaria en la historia del cine llega a su desenlace en una extensa batalla climática. La acción se reinicia exactamente en el punto donde se cortó La desolación de Smaug.

El malvado dragón siembra la destrucción en el Pueblo del Lago, mientras los enanos liderados por Thorin (Richard Armitage), heredero del trono de la Montaña Solitaria, toman posesión del reino y la fortuna en oro que guardan sus arcas. El hobbit Bilbo Baggins (Martin Freeman) oculta la piedra preciosa que el nuevo rey más ambiciona. Un ejército de orcos se amasa en el horizonte, y los elfos armados hasta los dientes asedian los muros de la fortaleza.

No necesita un doctorado en antropología de la Tierra Media para entender. La minucia de la novela de J.R.R. Tolkien adereza los diálogos, pero la adaptación mantiene las cosas básicas. Los personajes se comunican de una manera expresiva y utilitaria, anticipando los eventos y guiando al espectador de la mano, entre escaramuzas violentas y duelos a muerte. La trama es demasiado leve para justificar el metraje acumulado de las tres entregas.

El Hobbit puede darle título a la película, pero él es solo una especie de testigo de la pasión de Thorin. A lo largo de las tres películas, Thorin pasa de ser un líder humilde y noble a convertirse en un monarca avaro y egoísta. El shock de la transformación se disipa entre el tiempo que separa una película de otra. En este capítulo final, Thorin ya está envilecido. Su posible redención no tiene el impacto emocional que tendría en una narración más compacta.

La trilogía de El Señor de los Anillos permitía que sus personajes ganaran sustancia con la acumulación de eventos, al extremo que sus estrellas podían construir actuaciones complejas. Véase la corrupción de Golum (Andy Serkis), y el heroísmo incipiente de Aragorn (Vigo Mortenssen). De alguna manera, esta nueva trilogía duplica esta dinámica en Thorin y Bilbo, lo que la hace aún más innecesaria. Lejos de funcionar como películas que se bastan a sí mismas, son una fastidiosa recreación para los fanáticos de la novela. El ritmo es apabullante. “La Batalla…” es la más corta en toda la saga —2 horas y 24 minutos— pero se siente como la más larga.

Irónicamente, la mejor escena de la película es una digresión absolutamente innecesaria, que no figura en la novela original. Gandalf (Ian McKellen), Saruman (Christopher Lee), Galadriel (Cate Blanchett) y Elron (Hugo Weaving) lucha contra unos guerreros fantasmagóricos. Jackson usa la tecnología de punta para obtener un resultado artesanal que recuerda a William Castle en su faceta más modesta. Es aterrador y encantador en partes iguales, y contrasta con el afán foto-realista del resto de la película. El director filma con cámaras digitales de última generación. Algunos cines, incluso, muestra la versión High Frame Rate 3D. La tecnología permite duplicar el número de cuadros que conforman la imagen en movimiento, de 24 a 48. El resultado permite, en teoría, un efecto de 3D más persuasivo. Bien puede ser que el HFR sea más “realista”, pero los problemas más agudos tienen que ver con la narrativa. El “software” más importante para una película sigue siendo el procesador de texto.

Quizás Jackson habría servido mejor a Tolkien y sus fans dejando que Guillermo del Toro dirigiera el proyecto en dos películas. El mexicano fue relevado de su cargo, aunque conserva crédito como productor y guionista. La indulgencia derrochada en esta trilogía recuerda la soberbia de Thorin. Crucen los dedos para que Jackson no consiga los derechos de El Silmarillion . De ahí puede sacar otras seis películas.

Espectáculo La Prensa Domingo El Hobbit archivo

Puede interesarte

×

El contenido de LA PRENSA es el resultado de mucho esfuerzo. Te invitamos a compartirlo y así contribuís a mantener vivo el periodismo independiente en Nicaragua.

Comparte nuestro enlace:

Si aún no sos suscriptor, te invitamos a suscribirte aquí