Con la imposición de la corona a la madre de Jesús, por parte del obispo de Granada, monseñor Jorge Solórzano Pérez, inició la ceremonia religiosa dedicada a la Inmaculada Concepción de María ayer 8 de diciembre, día principal de la fiesta de la Purísima.
Monseñor Solórzano expresó que este acto de imponer la corona a la madre de Jesús simboliza el amor que une a la Virgen María con su pueblo. Agradeció a los fieles devotos por las muestras de respeto y fervor a la Conchita durante estos nueve días y los instó a cuidar la fe en María.
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Los animo a que sigamos amando y cuidando a nuestra Madre, que no se mire este amor empañado por elementos contrarios a nuestra fé.
Monseñor Jorge Solórzano Pérez, obispo de Granada.
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El obispo lamentó que en Granada haya “mucho guaro y caballos”, pero además pidió a la Virgen para que no haya tanta violencia y manipulación en contra de la persona humana, de los valores religiosos y destrucción del medioambiente.
Asimismo Solórzano rogó a la Virgen Inmaculada que “las fuerzas del mal no dominen nuestras familias, nuestra sociedad y nuestros recursos naturales”.
La ceremonia concluyó con la bendición de la custodia del Santísimo y la salida de una réplica de la imagen en procesión hasta el barrio La Otra Banda, donde los habitantes de ese sector y calle La Libertad concluyeron la festividad a la Purísima, anoche.
El programa festivo de ayer contempló el ángelus a las 6:00 p.m., el santo rosario y la prédica, en el altar de La Otra Banda. A las 8:00 de la noche fue la procesión de retorno de la imagen a la Catedral.
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