Este año se ha realizado por tercera vez el Foro Business y Derechos humanos de las Naciones Unidas con participación de representantes de empresas, la sociedad civil y de gobiernos. En este interesante evento han participado aproximadamente dos mil personas, hecho que subraya la creciente importancia de la temática a nivel mundial.
La elaboración de Planes Nacionales de Derechos Humanos es una tarea muy actual que se ha formulado en este evento para todos los países. La discusión de este foro, en comparación con foros anteriores, ha demostrado progresos importantes porque se ha logrado ir cada vez más por nuevos caminos, pensando y actuando más “fuera de la caja”. Mientras en años anteriores la discusión se ha limitado a culpar y hablar de las responsabilidades de otros, esta vez se ha demostrado que los participantes han buscado conscientemente cómo cada uno puede aportar a mejoras dentro de sus propias responsabilidades.
Existen medios para todos los jugadores de cumplir mejor con sus responsabilidades; quiero concentrarme aquí sobre todo en las responsabilidades de las empresas como se las definen en los Principios rectores de las Naciones Unidas para Derechos Humanos en Empresas, a lo que se define en la arquitectura post 2015 del Global Compact de las Naciones Unidas y a la Acción 2020 y la Visión 2050 del WBCSD.
En estos documentos se subraya claramente que las empresas tienen responsabilidades exactamente definidas sobre el cumplimiento de los derechos humanos y eso debe ser parte de su trabajo del día a día. La base para este proceso es la creación de más confianza entre los diferentes jugadores. Eso significa también ver a las empresas no solo como cumplidoras y pensar en sanciones si no cumplen, sino, verles también como creadores de valores que están dispuestos a compartir.
Aquí no solo hablamos de las ganancias, sino sobre valores que se expresen en mejoramientos del medioambiente, en la calidad de la vida dentro y fuera de las empresas, en más seguridad ciudadana, en el nuevo rol de la mujer en la empresa y la sociedad, en mejores condiciones laborales y formas participativas. La disposición a compartir estos valores surge de la creciente responsabilidad de las empresas en sus actitudes.
Esta disposición a compartir valores va a seguir creciendo en la manera en que se reconoce dentro de la sociedad la Responsabilidad Social Empresarial y el aporte de las empresas al desarrollo sostenible, cumpliendo con los derechos humanos en y por las empresas.
Si es verdad que las empresas son parte de los problemas, ellas tienen que ser parte también de la búsqueda de soluciones que deberían ser siempre más incluyentes. Para eso necesitamos una nueva calidad de cooperación entre los jugadores (empresas, gobiernos y sociedad civil), como lo ha subrayado el Foro.
(*)Director ejecutivo de UniRSE. Este es un fragmento de su discurso en un panel durante el Foro de las Naciones Unidas Business y Derechos Humanos, realizado el 2 de diciembre 2014 en Ginebra, Suiza.
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