El tifón Hagupit finalmente tocó tierra, a 210 kilómetros por hora en la localidad de Dolores, al centro de Filipinas, donde desde ayer hay casi un millón de personas evacuadas.
Las autoridades aún no han informado si existen víctimas, pero el fenómeno climático tumbó numerosos postes eléctricos y varias localidades ya se quedaron sin luz.
El servicio eléctrico se cortó en gran parte las ciudades de Sorsogon y Tacloban City, que todavía no se ha recuperado de los daños causados el año pasado por el desastre que causó el supertifón Haiyan.
En algunas áreas también se cortaron las comunicaciones, según informó el ministro filipino del Interior, Manuel Roxas.
Además, según declaró el vocero de la ONU, Stephane Dujarric, “alrededor de diez millones de personas en el centro de Filipinas se encuentran en riesgo de inundación, por el aumento de las tormentas y los fuertes vientos. Más de treinta millones de personas podrían sentir el impacto del tifón”. En varias zonas, incluso, la gente se refugió en las cuevas para protegerse de los vientos y la lluvia.
Por su parte, la Autoridad de Aviación civil cerró seis aeropuertos en el este y centro de Filipinas, por lo que se cancelaron casi cien vuelos y se vieron afectados miles de pasajeros.
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