La jefa de la Policía Nacional, Aminta Granera; el jefe del Ejército, Julio César Avilés; el procurador general de la República, Hernán Estrada; el secretario de desarrollo de la Costa Caribe, Lumberto Cambell; el magistrado de la Corte Suprema de Justicia (CSJ) Rafael Solís y otros funcionarios públicos dejaron plantados a los 70 representantes de los pueblos originarios de la Costa Caribe, quienes están en la capital buscando un diálogo con el Gobierno para evitar más violencia en la Costa Caribe, debido a la tenencia de tierras.
Este grupo de personas tiene tres días de estar en Managua y este 14 de noviembre esperaban una reunión con todos estos funcionarios en el Hotel Crowne Plaza a las 9:00 de la mañana. El único que llegó fue el diputado y presidente de la Comisión de los Pueblos Indígenas y Afrodescendientes de la Asamblea Nacional, Brooklyn Rivera.
Nora Newball, coordinadora del Gobierno Comunal Creole en el Caribe Norte, explicó ayer que enviaron una carta a todos estos funcionarios públicos, pero ninguno asistió a la invitación, ni siquiera enviaron a un representante.
Luego de esperar más de dos horas en el hotel, los representantes se dirigieron a la Procuraduría General de la República, donde les dijeron que no se encontraba Hernán Estrada.
Los indígenas y afrodescendientes se retiraron, pero ya desde ayer había advertido que si el Gobierno no les da respuesta, entonces no responden por la violencia que ocurra por los conflictos de tierra entre comunitarios y colonos.
La migración de habitantes del Pacífico a territorios indígenas de la Costa Caribe, a quienes llaman “colonos”, está provocando la reacción de los líderes comunitarios, quienes se han armado para defender sus tierras.
El fin de semana, el llamado “autosaneamiento” para sacar a los colonos, realizado por líderes de las diez comunidades de Bilwi, dejó un muerto, 75 retenidos y unas 50 viviendas quemadas, confirmaron autoridades del Caribe Norte.