Sin importar el gasto excesivo que implica armar, instalar y dar mantenimiento a las estructuras amarillas, llamadas árboles de la vida, el Gobierno central colocó la primera de la Carretera Norte. Según la primera dama, Rosario Murillo, en diciembre deben haber cincuenta de estas, que se sumarán a las ubicadas anteriormente en las rotondas y Avenida Bolívar. La energía que consuman sus decenas de miles de bujías será pagada con los impuestos de los capitalinos.
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