Róger Guillén, en busca de una oportunidad para volver a trabajar. LA PRENSA/ LISSA VILLAGRA

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Después de una productiva carrera como jugador, Róger Guillén se agarró de su pasión y de su experiencia para convertirse en mánager. Y justo cuando vivía su mejor etapa como timonel, ocurrió lo imprevisto: un derrame.

Después de una productiva carrera como jugador, Róger Guillén se agarró de su pasión y de su experiencia para convertirse en mánager. Y justo cuando vivía su mejor etapa como timonel, ocurrió lo imprevisto: un derrame.

“Esa ha sido mi mayor desgracia, no porque esté mal en este momento, sino porque la gente cree que sigo enfermo y nadie me quiere dar trabajo”, dice Guillén, mientras batalla por frenar las lágrimas que se asoman a sus ojos.

Nacido hace 68 años, Róger debutó en el beisbol de Primera División en 1969 con el Bóer, antes de pasar al Cinco Estrellas en 1970, de donde saltó a la Selección Nacional. También jugó en Granada, Industriales y Bóer.

[doap_box title=»DETALLES» box_color=»#336699″ class=»aside-box»]Róger Guillén actuó en 18 temporadas en Primera División con el Bóer, Cinco Estrellas, Granada, León, COIP y San Fernando, con promedio de .253 (3,280-831 hits). Guillén actuó en 1,036 juegos y entre sus 831 hits, disparó 129 dobles, cinco triples y 146 jonrones. Remolcó 505 carreras y pisó el plato en 429 ocasiones.[/doap_box]

“Pienso que tuve una carrera bastante buena, pero yo no vengo a pedir ayuda por lo que hice, solo quiero un trabajo. Los equipos que se interesen en mí, me pueden probar médicamente. Yo sé que estoy bien”, afirma Róger.

146 jonrones acumuló en su carrera Róger Guillén, quien remolcó 505 carreras en su trayectoria de 18 años.

Guillén tuvo su mejor promedio al bate en la temporada de 1972 (.309) y su máxima cifra en jonrones (21) la consiguió en dos ocasiones. Primero en 1976 con el Bóer/León y luego en 1978 con los Tiburones de Granada.

“Mucha gente me conoce y sabe que tuve una carrera respetable, que jugué con mucha pasión y mucha garra y hay quienes me ayudan, pero a mí me da vergüenza. He perdido un poco la voz, pero aún tengo cosas que enseñar a los jóvenes”, indicó.

Róger vive en Managua en una casita muy sencilla y necesita de reparaciones por todos lados, pero sobre todo, él es quien necesita de una oportunidad. No está pidiendo un salario. Quiere un trabajo y asegura, que aún puede.

 

 

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