El número uno mundial, el serbio Novak Djokovic y el suizo Stanislas Wawrinka (4) debutaron ayer en el Masters aplastando a sus rivales: el croata Marin Cilic y el checo Tomas Berdych, a los que derrotaron por el mismo marcador, un doble 6-1.
Ambos se mostraron igual de expeditivos, pero el serbio aniquiló al ganador del US Open en 57 minutos, dos minutos menos de los empleados por Wawrinka.
Con esta victoria Djokovic suma 28 triunfos consecutivos en indoor, incluyendo 11 en el Masters y parece bien encaminado para ser el primer jugador en lograr tres torneos de Maestros desde que el checo Ivan Lendl lo lograse entre 1985 y 1987.
Ha sido un gran, gran partido. No jugaba aquí desde hacía 12 meses y es genial regresar. Fue una gran actuación, explicó feliz el serbio.
Como vencedor del US Open, Marin tiene una gran confianza, pero controlé para neutralizar su servicio y llegar para devolver muchas bolas y eso era parte de la táctica ante el ofensivo croata, añadió Djokovic.
El serbio llegaba a Londres tras celebrar el nacimiento de su primer hijo, Stefan, y de ganar la semana pasada el Masters 1000 de París-Bercy sin ceder un solo set.
En caso de ganar en sus dos próximos partidos, ante Berdych y Wawrincka, Djokovic se asegurará acabar el año como número uno de la clasificación mundial.
También lo podría lograr antes, dependiendo del resultado del partido que disputarán el martes el suizo Roger Federer, único rival que podría destronar al serbio, contra el japonés Kei Nishikori.
Fin de la mala racha
Tras unas últimas semanas de resultados decepcionantes (con eliminaciones en primera ronda en Tokio, Shanghai y Basilea y un solo partido ganado en París-Bercy), Wawrinka sumó una victoria ante Berdych que debe darle confianza en el torneo de Maestros y de cara a la final de la Copa Davis ante Francia, dos citas en las que espera sumar los puntos necesarios para mantener la cuarta plaza del ranking al final de la temporada, la mejor de su carrera.
Ante un inexistente Berdych, Wawrinka se mostró intratable, tanto con su servicio, como con sus golpes desde el fondo de la pista, poderosos y con mucho efecto, ante los que el checo no encontró respuesta en ningún momento.
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