¡MEDIA VUELT…!
Es bastante probable que en un par de días el CIRA, un instituto universitario dedicado desde hace 34 años al estudio y la investigación de los cuerpos de agua de Nicaragua, apoye decididamente el proyecto de un Canal Interoceánico que impulsa el comandante Ortega y el chino Wang Jing. Será un viraje de 180 grados. Hasta hoy el CIRA es uno de los principales críticos de ese proyecto, porque, asegura desde su argumentación técnica, que un canal, así como lo han planteado, destruiría el más importante recurso de agua que tiene el país: el Gran Lago de Nicaragua. Entre otro montón de desgracias que acarrearía. Nadie ha podido refutar su posición científica. Sin embargo, ya perdió su discusión. Pronto lo veremos cantando loas al Canal. Alguien ordenó la media vuelta.
TAPABOCA
En un país normal la posición académica del CIRA hubiese sido refutada con argumentos igualmente técnicos. A mí me habría gustado ver un debate entre Salvador Montenegro, hasta ahora director del CIRA y no sé Kamilo Lara, uno de los ambientalistas que defienden la construcción del Canal. O de Telémaco Talavera, el rector devenido en vocero. O del Propio Ortega. No sé, de repente nos convencen de que quienes se oponen están equivocados. Pero no. No hay debate. Entonces, ¿cómo es que el CIRA cambiaría de opinión? Fácil, lo descabezaron. Le pusieron un tapabocas.
ESTILO CORLEONE
Como venían elecciones de autoridades y no tenían los votos suficientes para poner un director a su medida, visitaron a cada uno de los electores, al mejor estilo mafioso: “O votás por nuestro candidato o atenete a las consecuencias”. “Le haré una oferta que no podrá rechazar”, decía don Vito Corleone, en El Padrino . El mismo Salvador Montenegro, un científico por lo general ponderado, relata cómo fue que perdió la elección: “Los electores recibieron ‘visitas cordiales’ en sus casas que los persuadieron a modificar sus votos. Les dijeron que iban a tener consecuencias si votaban por mí. Los amenazaron, hubo temor”. Y así, después de varias votaciones, consiguieron mayoría y pusieron al director de su conveniencia.
UNANIMIDAD
Así van consiguiendo la unanimidad de la que luego presumen. “Miren, ahí está el CIRA apoyando el proyecto del Gran Canal”, dirán pronto. Eliminan partidos y después alardean que “la gran mayoría quiere que el comandante Ortega siga de presidente”. Apalean las protestas y “fijénse, no hay gente protestando en las calles. Si la gente estuviese inconforme habría protestas”.
MATARIFES
No nos equivoquemos. Aquí el asunto no es de elecciones. No es que se pida que alguien siga o no en tal puesto. Resulta irrelevante que sea Salvador Montenegro u otro científico el que dirija el CIRA. Lo que sucede es que hay un problema mucho más profundo. El problema es que hay un grupo mafioso que, siendo minoría, consigue mayorías a la patada y el trompón. El problema es que no se respeta la autonomía universitaria. El problema es que no existe debate técnico. El problema es que el Lago de Nicaragua, está ahí, en el suelo, maniatado, listo para el sacrificio y el matarife, quien es muy sensible de oídos, no quiere escuchar los berridos agónicos del animal cuando le meta el cuchillo.
UNA VOZ VALIENTE
Y aquí tengo que reconocer la valentía de Salvador Montenegro. Para él, tal como lo dijo, hubiese sido muy fácil seguir en su cargo “viviendo una vida tranquila”. Bastaba que estuviese de acuerdo con los matarifes o se hiciese de la vista gorda y callara, como están haciendo muchos ahora mismo. Y lo que hizo Montenegro es apenas lo que todo científico, profesional o técnico decente tiene que hacer. No debería la inteligencia subordinarse a la consigna que embrutece. Pero, es que en Nicaragua están escaseando los profesionales decentes. Y esto que hizo Montenegro, que debería ser lo normal, se vuelve un acto extraño en un país donde la dignidad se ha convertido en una moneda de cambio. Se cambia dignidad por tranquilidad. A todos los niveles.
REPUTACIONES
Así como están las cosas, las primeras víctimas del Canal, se construya o no, no serán los campesinos a quienes van a despojar de sus tierras, no serán los bosques que van a zanjear, ni el lago que van a destruir. No, las primeras víctimas son las reputaciones de algunos profesionales que están hipotecando todo lo que hasta ahora habían sido para defender un proyecto que los contradice. Son esas gallinas convenciendo al resto de que el zorro es una buena persona, que lo dejen entrar al gallinero, que solo buenas cosas les traerá a sus vidas.
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