Hace unas semanas, cuando Theo Epstein, el cerebro que lidera el proceso de reconstrucción de los Cachorros, se dirigió a los fanáticos del equipo que tiene boletos por toda la campaña, les habló del brillante futuro que le espera a la organización.
“Tenemos el talento para competir”, dijo el presidente del club. “Pero, ¿tenemos lo necesario para ganar?”, se preguntó. “Vamos a descubrirlo. Pero seguro, vamos hacia allá”, remató el tipo que hizo dar un giro en Boston, cuando encabezó a los Medias Rojas a su primer título en 86 años en el 2004.
Desde finales de 2011, Epstein ha trabajado en la transformación de un equipo que no gana una Serie Mundial desde 1908, y que no va a un clásico de otoño desde 1945. Pero él y buena cantidad de expertos, creen que la campaña del 2015 podría ser la de la inserción definitiva a la esfera de clubes competitivos.
Los Cachorros parecen listos para recoger una estupenda cosecha de prospectos como Javier Báez y Jorge Soler, más Starlin Castro y Anthony Rizzo, quienes junto a Jake Arrieta y Kyle Kendricks, son la base del equipo, y por otra parte, han entregado el timón de la nave a Joe Maddon, el brillante timonel que provocó cambios sustanciales en Tampa.
Saltar desde el último lugar al primero en la División Central, sería un buen paso para Maddon, pero en Chicago desean más. De todas formas, va a ser interesante ver a un mentor hábil manejando personalidades dispares y experto en la analítica del beisbol, tratando de llegar a la cima, algo que no ha conseguido nadie ahí, en los pasados 106 años.
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