El alma completa, eso deja Alejandra Rodríguez Serrano cada vez que sube al escenario para presentarse con el grupo musical al que pertenece, la banda rockera: Ecos.
Dentro de las llamadas “diosas del rock” nacional, esta chavala se destaca por su voz potente y ronca. También por su energía positiva y las buenas vibras con las que se conecta con el público.
Alejandra nació hace 23 primaveras y aunque estas tierras pinoleras no tuvieron la dicha de verla nacer, desde los 5 añitos Nicaragua la ha acompañado en cada paso que ha dado.
“Yo me siento ciento por ciento nica, aunque haya nacido en Estados Unidos. Siento que este es mi país”, dice sonriendo.
Te contamos que Alejandra es licenciada en Comunicación Social y aunque no ejerce la profesión, señala que tuvo muchas experiencias en este ámbito que le han servido. ¡Muy bien!
PRIMEROS PASOS
“La música siempre me ha gustado, solo que nunca me vi involucrada tan de lleno”, cuenta Ale. Además expresa que dos personas fueron su principal influencia: su padre y su hermano mayor, este último fue quien le mostró la belleza del rock.
Esta chavala nos confiesa que “de repente” se vio a sus 10 años escuchando a Nirvana, Caifanes y Soda Stereo Quizás eso pueda considerarse como una rareza, pero así era ella, feliz, descubriendo la magia de la música.
Un día, cuando ya tenía como 11 o 12 años, su papá le enseñaba los primeros acordes de una ranchera a su hermana menor y ella “encalichada” los quiso aprender también. Desde ese momento la guitarra y ella se volvieron una sola.
“Me enllavé horrible con la música. Recuerdo que me agarró como una obsesión por tocar guitarra todo el tiempo. Agarraba los acordes de los cancioneros y me los aprendía, tocaba guitarra todo el tiempo, en la casa, en los recreos del colegio y hasta hubo una ocasión que bajé las notas en las clases”, recuerda la cantante.
Su amor por la música fue tan grande que en secundaria formó una pequeña banda con sus amigos. Algunos de los integrantes conforman lo que ahora es Ecos.
ECOS MUSICALES
Algunos afirman que las cantantes tienen el mérito de darle al rock una nueva imagen, ese toque femenino que siembra obras maestras en ese género musical.
Alejandra fue como esa pieza faltante en el grupo Ecos. Le dio vida a las líricas compuestas por ella o por alguno de sus compañeros. “Yo no pensaba en ser vocal, pero Pavel (uno de los integrantes de la banda) me dijo que intentara y al escucharme los chavalos del grupo me dijeron que les había gustado”, cuenta Rodríguez.
Pero ser la vocalista era un reto. Tomó clases de Canto y mejoró su voz y la forma de interpretar las canciones. Ahora lo maneja a la perfección.
Su pasión y dedicación por la música ha hecho que Alejandra sea una artista más de los talentos con los que cuenta Nicaragua.
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