Mientras se acercaba la noche del lunes, la lluvia caía insistentemente. En la casa de la familia López, en el barrio Rolando Espinoza, en Nandasmo, sus miembros permanecían en el interior cuando se escuchó un estruendo: la tapia de esta casa había colapsado y una parte había sido “sostenida” por la pared de la casa, donde habitan varias familias, incluyendo diez niños, por fortuna el evento no causó pérdidas humanas.
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