Las tres doctoras en medicina del Hospital Salud Integral que fueron juzgadas bajo la acusación de negligencia causante de la muerte de la paciente Karina Peña López, también médica, fueron absueltas por el juez que llevó la causa, Ernesto Rodríguez. La razón que alegó el funcionario judicial es que no se comprobó de manera indudable que hubo negligencia de parte de las acusadas y que el dictamen médico legal presentado por la Fiscalía fue contradictorio; lo cual le provocó al funcionario judicial una duda razonable que motivó su sentencia de absolución.
La madre de la víctima, señora Mayra López, declaró por su parte que no apelará la sentencia judicial a pesar de que está convencida de que sí hubo negligencia médica que causó la muerte de su hija. Sin embargo, expresó su esperanza de que la muerte de su hija no haya sido en vano y que a partir de ahora las autoridades de salud supervisen efectivamente el servicio de las empresas previsionales de salud, que se analice la carga de horarios y los salarios de los médicos, “que cambie el sistema previsional y que los médicos hagan sus notas completas en los expedientes”.
En realidad, lo que espera doña Mayra López es lo mismo que demandan los asegurados del INSS que son atendidos en las clínicas previsionales. Es lo que desean las personas que requieren los servicios de salud en las clínicas y hospitales del Estado. Es lo que necesitan todos los nicaragüenses en general, incluyendo a quienes pueden pagar la atención en los hospitales privados. Es decir, que haya una buena atención médica, que nadie se muera por una enfermedad curable, que los servicios hospitalarios se correspondan con la dignidad humana, que se le dé a los pacientes los medicamentos que necesitan, etc.
Negligencia médica o mala práctica de la medicina, como también se le llama, siempre la hubo y seguramente siempre la habrá. Según los historiadores de la medicina, ya en la remota antigüedad el Código de Hammurabi, 1760 años antes de Cristo, ordenaba castigar la negligencia médica cortando las manos a quienes la cometieran. Los antiguos egipcios castigaban la negligencia médica con la pena de muerte y en tiempos de Alejandro Magno se crucificaba a los médicos culpables de ese delito.
Pero la negligencia médica se sigue cometiendo hasta ahora y también se continúa castigando, aunque no de manera tan cruel como en la antigüedad. Negligencia hay en todas las profesiones y oficios, pero en el campo de la medicina es más grave porque está de por medio la vida de las personas. De manera que la negligencia médica se castiga con penas privativas de libertad e indemnización a las víctimas o sus familiares, aunque lo más importante es que se practiquen rigurosas medidas preventivas, de supervisión y control, como lo pide la señora Mayra López en compensación por la dolorosa pérdida de su hija.
Eso es lo que debería hacer el Gobierno, no tratar de aprovechar este caso para actuar contra un centro hospitalario determinado con el fin de apropiárselo o entregarlo a otras previsionales cuyos dueños son miembros o simpatizantes del partido gobernante. El sistema de salud debe ser revisado integralmente para corregir sus defectos y garantizar a la gente el buen servicio que merece, pero es muy difícil que el actual Gobierno tenga capacidad y voluntad para hacer algo tan bueno y necesario como eso.
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