Nadie lo ha dicho, pero yo tengo evidencia porque estuve ahí, que el ébola se transmite por el aire (…) y ese es el peligro más grande porque es una verdad que está siendo dicha a medias por los funcionarios del CDC (Centro para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos) y resto del personal de salud. Las palabras son de la doctora Carmen Torres, especialista en Salud Pública e infectóloga graduada en Estados Unidos, quien estuvo en Angola en el 2008 durante un brote de este virus en la frontera entre ese país y El Congo.
Su tesis es que el ébola, además de contagiarse por contacto con fluidos, mucosa, lágrimas, sudor, semen, secreción vaginal y leche materna, también se transmitirse por el aire, pues al hablar se expulsan pequeñísimas gotas de saliva que son respiradas por las personas y esta sería una razón de su rápida propagación, pues una sola persona puede contagiar a más de doscientas en un solo día, explicó.
Torres brindó una conferencia en el Centro de Investigaciones y Estudios de la Salud de la Universidad Nacional Autónoma de Nicaragua (CIES-UNAN), donde expresó que ni nosotros, ni ningún país latinoamericano está preparado. Nicaragua no tiene un centro especial de aislamiento, ni en Centroamérica, no tenemos los equipos protectores y no tenemos los medios diagnósticos. Aquí no existe un laboratorio para procesar ébola, eso significa que todos los presentes, si hubiese un caso, no tenemos ni la más mínima posibilidad de supervivencia.
LOS SÍNTOMAS PUEDEN ENMASCARARSE
La especialista también se refirió a las medidas que se están tomando en diversos aeropuertos del mundo ante la llegada de pasajeros y dijo que las cámaras térmicas que tenemos en el aeropuerto y que en algunos países están usando pistola láser y varias cosas, eso no sirve porque si yo tengo ébola y me tomo cinco, seis ibuprofeno, yo paso por ese aparato y paso sin fiebre, entonces hay cómo enmascarar los síntomas del ébola.
Ante el virus, Torres manifestó que ya que no hay tratamiento, ni vacuna para combatir este mal. Lo que queda por hacer es brindar mucha educación, pues pensar que nosotros vamos a pedirle a Dios que no llegue (el ébola) es el error más grave y ya lo probaron los gringos y los españoles, quienes pensaron que no les iba a llegar y les está costando muy caro y nosotros no nos podemos dar el lujo de pensar que no nos va a llegar.
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